El enemigo interior

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Posiblemente sea la música y en segunda instancia la literatura, las que atraviesan circularmente a este emotivo film del director y guionista israelí Eran Kolirin.

Todos tenemos escondido en alguna parte de nuestro cerebro a un enemigo interior, ese que en muchas ocasiones puede intentar impedir que nuestros sueños se conviertan en realidad. Pero será nuestro espíritu y nuestra conciencia los que van a lograr impedir que esto suceda. La vida siempre nos pone dificultades, que se potencian cuando la realidad que nos rodea es absolutamente compleja.

Esta es la historia de cuatro miembros de una familia, que habitan en un país complejo, y que en principio percibimos como muy concentrados en sus propias vivencias y deseos, pero que a la hora de atravesar una crisis colectiva, logran recuperar una sintonía en común basada en los valores humanos. Su director conocido ya por La banda nos visita (2007), su primer largo, retorna a dar densidad a un film desde esa fuerza activa y aglutinante que representa la música. La que no sólo opera como un elemento motor de lo que ocurre en la pantalla, sino que, al tiempo, lo hace desde lo que ocurre en nuestro interior. Porque es obvio, que la música por sí misma actúa sobre los personajes, tanto para sea para dar cuenta de las instancias de esparcimiento, de desahogo, como de eclosión del alma y del cuerpo. No es menor -y vale citar rápidamente a Asher Goldschmidt, el responsable de esta- hablar de la importancia que tiene la música para el pueblo hebreo desde tiempos inmemoriales. Mendelssohn, Mahler, Offenbach, Shoenberg, Gershwin y así siguiendo… son algunos de sus genios. No obstante, la función milagrosa de ella en este caso deviene del ámbito de lo popular, y de sus letras a veces melancólicas, otras más románticas, más alegres o más tristes, que actualizan y unen pensamientos e inconscientes.

El es retirado del ejército, y retorna a su casa para recuperar un hogar. Ella es profesora de literatura y por momentos parece: una tormenta de ira, tensión y sexualidad. La hija intenta establecer vínculos afectivos con los palestinos, hermanos en eterno conflicto. El hijo viene a vengar el honor de su madre… Los cuatro soportan la ambigüedad que yace en su interior. Pero en todos ellos el mundo de las palabras opera como soporte de tolerancia hacia esa realidad, que los rodea, los controla, y los acecha.

De la poemática de Yona Wallach, pasando por la narrativa de Shai Agnon, primer premio Nobel israelí de literatura ( 1966) a Bialik. Su director desea dar esos nombres, que forman parte de la literatura de su país. Quizás para hacer que los conozcamos, si es que no los conocemos. Lo cual es de hecho relevante, a la hora de darnos a conocer alguna de las aristas de su cultura.

El enemigo interior es un film emotivo, esperanzador finalmente, con excelentes y parejas actuaciones. Absolutamente recomendable.

Eran Kolirin es un guionista y director de cine israelí nacido en 1973. Debuta con la película La visita de la banda (The Band’s Visit 2007), coproducida por Francia, Estados Unidos e Israel. Aclamada por la crítica y ganadora de ocho premios de la Academia israelí (incluyendo mejor director y mejor guion) y ha triunfado en varios festivales internacionales, como la Seminci de Valladolid o el Festival de Cannes.

Su primer trabajo para cine fue un guion para el film “Zur – Hadassim”, por el que ganó el Premio Lipper en la categoría Mejor guion en el Festival Internacional de Cine de Jerusalem en 1999.

En 2004, Eran escribió y dirigió la película para TV “The Long Journey” y su anteúltima película fue “The Exchange”, proyectada en el 68º Festival de Cine de Venecia, y ganó varios premios alrededor del mundo, incluido el premio FIPRESCI en el Festival Internacional de Cine de San Francisco, y el de mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Haifa.