La hora de los hornos, en la Sala Lugones

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El proximo fin de semana: Sabado 9 y domingo 10, a las 14 y 19 hs se proyectará La hora de los hornos: Notas y Testimonios sobre el Neocolonialismo, la Violencia y la Liberación es uno de los símbolos de la cultura política y de resistencia de la generación de los años 60 y 70, un ensayo de reflexión sobre la situación sociopolítica de la Argentina entre los años 1945 y 1968. Fue rodada en forma clandestina en tiempos de la guerra fría y en una América Latina gobernada por oligarquías y dictaduras militares proestadounidenses. La obra es una trilogía de cuatro horas y veinte minutos de duración, dividida en capítulos y unida por el tema de la dependencia y la liberación. La primera parte, Neocolonialismo y violencia, está concebida para una difusión en todo tipo de circuitos. La segunda y tercera partes, Acto para la liberación y Violencia y liberación, crean la primera crónica histórica del peronismo y las resistencias obreras a las dictaduras que le sucedieron. Su propuesta es la del “cine–acto” o “cine abierto”, para promover el debate e incorporar nuevas secuencias de luchas futuras. La hora de los hornos es uno de los films más premiados del cine argentino, fue prohibido por todas las dictaduras, hizo nacer un circuito paralelo de cine político y se difundió en más de 70 países.

“Es imposible referirse a La hora de los hornos fuera del contexto político y social de la época en que fue creada, porque la película nació, precisamente, como un instrumento de acción revolucionaria en un momento en que –en el mundo en general y en América Latina en particular– fermentaba de manera creciente la noción de liberación, en el sentido más amplio y polivalente de la palabra. (…) Desde 1963, cuando conoció a Octavio Getino (“Uno de esos encuentros que dejan huella en la vida de un hombre y lo estimulan a crear y experimentar”), Solanas venía recolectando noticieros y documentales sobre la Argentina, con la idea embrionaria de realizar un film que abordara el problema de la identidad del país, de su pasado histórico y de su futuro político. Hacia 1966, en el momento en que Solanas y Getino iniciaban la realización de la película que sería La hora de los hornos, el golpe militar de Juan Carlos Onganía derroca al gobierno civil de Arturo Illia y se anticipa así a las elecciones de 1967, en las que se presumía que el peronismo, largamente proscripto, saldría ganador. El film pasa, entonces, a rodarse en condiciones de clandestinidad (con la productora publicitaria de Solanas como cobertura), situación que determinó la radicalización definitiva y extrema de su discurso, en la medida en que la película ahora se debía hacer no sólo al margen de las estructuras de producción convencionales sino también de los controles policiales de la dictadura. (…) Todavía no había pasado ni siquiera un mes de las célebres revueltas del Mayo Francés y la llama de París recién comenzaba a esparcirse por toda Europa. En ese contexto de efervescencia política, la aparición de un film latinoamericano como La hora de los hornos, que era un declarado llamamiento a la revolución y concluía su primera parte con un plano fijo y sostenido del Che Guevara (de cuya muerte no se había cumplido un año), causó una verdadera conmoción en el campo del cine, que por esos días se cuestionaba no sólo su lenguaje sino también su función social. (…) Desde su concepción, La hora de los hornos se había planteado como una obra abierta, pasible de ser modificada de acuerdo con las exigencias políticas del momento, al punto de que el film –desafiando la noción burguesa del arte– proponía la subordinación de la obra a las necesidades históricas del hombre. En una conversación con Jean-Luc Godard, Solanas afirmaba que “un film sobre la liberación, sobre una etapa inconclusa de nuestra historia, no puede sino ser un film inconcluso, un film abierto al presente y al futuro de la liberación”. (…) Esa nueva relación con el cine es la que se proponía establecer el Grupo Cine Liberación, formado al calor de la praxis durante el rodaje de La hora de los hornos y cuya primera declaración tuvo expresión pública en mayo de 1968, para acompañar el lanzamiento del film”. (Luciano Monteagudo en su libro Fernando Solanas, de la colección “Los directores del cine argentino”).

La versión restaurada de la primera parte de La hora de los hornos (Neocolonialismo y violencia) es una presentación de CINAIN – Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional. Restauración realizada en 4K en Buenos Aires a partir del negativo original gracias al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el apoyo de Fundación GOTIKA, Argentina. Con la supervisión de su realizador.

La Hora de los Hornos
1968
260 minutos
Dirección y producción: Fernando E. Solanas.
Guion: Octavio Getino y Fernando Solanas.
Dirección de fotografía: Juan Carlos Desanzo.
Cámara: Fernando Solanas.
Música: Roberto Lar.
Montaje parte 1: Antonio Ripoll
Montaje partes 2 y 3: Juan Carlos Macías
Sonido: Aníbal Libenson y Octavio Getino
Asistentes: Angel Taborda, Ruben Salguero, A. Amejeiras, Jorge Díaz, Jorge Hoening.
Coordinación del proyecto de restauración:Fernando Madedo, con la supervisión de
Fernando “Pino“ Solanas.

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