“La sutil y afilada mirada femenina”, entrevista a Ariel Gangemi

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La mujer del héroe, de Stefano Benni, nos ubica en un período violento de la historia italiana que nos remite a la época de la dictadura en nuestro propio país. Adriana Bernardotti tradujo y adaptó el texto, y además, es la actriz que le pone el cuerpo a la protagonista.

La obra está dirigida por Ariel Gangemi, con quien hicimos una entrevista para Leedor.

¿Cómo llegás a esta obra de Stefano Benni?

La obra llegó a manos de Adriana Bernardotti. Ella vivió casi veinte años en Italia y muchos de ellos en Bolonia, ciudad de origen del autor de La mujer del héroe. Benni es un autor muy popular en Italia, pero en nuestro país están traducidas solo algunas de sus novelas. Esta es la primera obra de teatro del autor que se presenta en Argentina.

¿En qué medida lo político tiene un lugar en tus diferentes trabajos? ¿Es un tema que te interesa especialmente o llegaste a él de casualidad?

Como director, siempre priorizo la poética del material que me llega. En el caso de esta obra, me atrapó su manera de afrontar un tema delicado como el de los crímenes de lesa humanidad. El texto se basa en la historia italiana, pero indefectiblemente uno conecta con nuestra propia historia. Además, me interesó poder traer a nuestro circuito una historia italiana poco conocida.

En general, cuando se habla de dictaduras, se nos aparece la figura de los hombres, ¿según tu punto de vista, qué le aporta al tema la mirada femenina en este caso?

El personaje que interpreta Adriana es el de la mujer de un militar. Ella vivía, dormía y compartía el día a día con este hombre. Esta mujer nos cuenta su historia, nos muestra la mirada de una esposa que cree que tiene un deber social que acatar, que la enorgullece a simple vista. Pero hay grandes contradicciones en ella, y es allí donde el material interroga si es una víctima o una cómplice de su marido. La mirada femenina siempre es afilada y sutil, y en este contexto, muy rica.

Considerando el título, ¿cómo aparece la ironía en La mujer del héroe?

La ironía está implícita en los deseos de esta mujer, en una vida dedicada a este hombre. Tal vez un día su recompensa fuera llegar a ser la mujer del héroe. Pero como bien dice uno de los parlamentos de la obra, “es la historia la que decide si una es la mujer de un héroe o de un asesino”.

¿Qué indicaciones le fuiste haciendo a Adriana Bernardotti durante los ensayos?

Adriana es una actriz muy generosa. Trabajamos mucho. No es simple abordar un texto como este, donde durante 50 minutos la actriz se encuentra sola en escena pasando por distintos estados. Indagamos sobre el material y sobre todo en entender a esta mujer: su rol, sus miedos y sus ilusiones.

¿Cuáles son las virtudes que tiene que tener un unipersonal para atraer al público?

En primer lugar, es tener un texto generoso, una historia potente, que permita a un actor sumergirse en él, y dejarse atravesar. Luego, un actor como muchas ganas de hacerlo y que tenga la valentía de afrontarlo. Es un acto casi heroico el hacer un unipersonal. Un unipersonal siempre es una gran joya para un actor. Es de gran placer para el espectador ver como este pule ese diamante que es el texto, cómo se entrega, cómo se sumerge, y cómo nos hace vivir una historia.

 Todos los domingos de mayo y junio a las 17 h, en La Gloria Teatral, Yatay 890.