“Acercar las artes a un lugar central e irrepetible”, entrevista a Matías Umpierrez

0
0

Hoy comienza el Festival Internacional de Dramaturgia, con curaduría y dirección de Matías Umpierrez. En esta tercera edición, además de las diversas formas de la dramaturgia en el teatro, se suma la presencia de la danza.

Conversamos con Matías desde su lugar de curador de los tres festivales para profundizar en esto de la curaduría fuera del ámbito del arte, donde el concepto resuena más habitualmente.

¿Cómo llegaste a este proyecto desde aquella primera edición?

Las primeras dos ediciones estuvieron centradas en la dramaturgia en el teatro; en esas instancias nos interesaba que se comprenda el proyecto que queríamos hacer. En esta tercera edición, profundizamos en el núcleo mismo del hacer de la dramaturgia en nuestros días y dialogamos con su incidencia, no solamente en el teatro, sino también en la danza, las artes visuales, las intervenciones site specific y la performance. Toda mi obra como artista y curador se instala en una frontera entre distintas disciplinas proponiendo desplazamientos sobre la noción de cuerpo-territorio-frontera-discurso-escenario. A partir de la decisión de que el Festival se vuelva transdisciplinar, creamos la Plataforma Fluorescente, un dispositivo de creación global que promueve la colaboración física y/o virtual entre creadores y creadoras de distintas geografías. Por último esta tercera edición cuenta con un proyecto curatorial que se ubica bajo el lema “Estados emocionales”: la interrelación entre esas dos palabras desprende un sinfín de interrogantes como la presencia del estado individual o plural, también en relación a la política de la emoción pública y privada, entre otros factores. Por esa razón creamos cinco secciones que acercan al público a distintas experiencias y paisajes: Dramaturgia de los mundos paralelos (conformada por cinco obras de teatro); Dramaturgia de una urbanidad desconocida (conformada por dos intervenciones site specific); Dramaturgia en movimiento (conformada por dos espectáculos de danza); Dramaturgia para una conferencia (conformada por tres conferencias performáticas); y Dramaturgia para una exhibición descentralizada que plantea una exhibición de la obra de un artista visual invitado, y que se desplega en distintos soportes gráficos. En todos los casos, los proyectos se interrelacionan entre sí y con el proyecto curatorial incluyendo colaboraciones con artistas de India, Alemania, Perú, Líbano, Francia, Croacia, Brasil, Finlandia, Uruguay, España y obviamente Argentina.

¿Concretamente, qué hace un curador en un festival como este?

Propone justamente toda la construcción conceptual de la programación como así también la selección de textos y la convocatoria de los artistas que participan.

Hace unos años se ve un crecimiento de la figura del curador en diferentes áreas, ¿qué podés decirnos sobre esta realidad? 

Cuando empecé a crear proyectos curatoriales, era difícil de comprenderlos en el mundo de las artes escénicas, como así también el rol del curador. Había rastros anteriores, pero todavía no estaban muy formalizados para la opinión pública y gran parte del público. Por eso radicalicé mi trabajo creando diferentes proyectos donde dialogaran artistas de distintas disciplinas y realidades. Por ejemplo en los siete años que estuve como curador del área de teatro del Rojas, sucedieron más de doce proyectos curatoriales donde participaron unos cien creadores y creadoras. Hoy por hoy, creo que se ha formalizado más el término y en plena era transdisciplinar el término curador/a, o comisario/a de arte como también se lo reconoce internacionalmente y que tiene su origen en las artes visuales, ya no le pertenece a una disciplina, sino a varias.

¿Qué pueden encontrar de original aquellos que asistan al Festival?

Un Festival y una plataforma de creación, como la Plataforma Fluorescente, que se funda en lo que muchos piensan como “no-territorio” que es una frontera entre distintas disciplinas e instituciones. Esa frontera es nuestro territorio, y por eso el público podrá acceder a distintas experiencias donde tendrá un rol activo. En plena era digital creo que el encuentro del público con lo “experiencial” es fundamental y acerca a las artes a un lugar central e irrepetible.

¿Cómo es el después del Festival según la experiencia de los anteriores?

Deja distintos modos de colaborar, de experimentar, de hacer y sentir porque termina construyendo metodologías posibles para seguir produciendo cultura y el encuentro entre creadores, creadoras y el público sea cual fuere su territorio.

Foto: Matías Tavolaro