#ConstruirCine: Todo el año es navidad de Néstor Frenkel

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Nestor Frenkel plantea a partir de la figura de Papá Noel, una mirada sobre distintas cuestiones: la vocación, la fantasía, pero también la relación del hombre con las ciudades.

Por el documental desfilan una serie de personalidades muy excéntricas, que se dedican a trabajar de Papá Noel durante la época navideña y a los oficios más dispares el resto del año (artesanos, pintores, panaderos, masajistas, estatuas vivientes, luchadores). A lo largo del documental el nivel de delirio de los entrevistados va escalando hasta niveles insospechados. En este punto Frenkel peca de un humor bastante burlón, ya que los participantes se toman en serio sus relatos, a los que el director contrasta con imágenes de ellos en su cotidianeidad.

En todos los personajes aparece la constante de una profesión atípica, que se enmarca en diferentes acciones que realizan las ciudades: desfiles, presentaciones en plazas, en centros comerciales, en estadios de fútbol. Uno de los protagonistas dice “Yo me vendo como un producto”. La realidad es que lo que queda al final de cada relato es un sabor amargo. Detrás de esa primera reacción burlona, humorística, lo que se pone de relieve es que las ciudades son grandes maquinarias que producen dinero, y los marginados del sistema (alcohólicos, desocupados, enfermos mentales) buscan un lugar dentro de ella. Incluso si el resto del año vuelven a su lugar de marginalidad, durante unos pocos días se sienten parte de algo. En el mito griego de la caja de Pandora, lo que se escapaban de ella eran los males, y el único que quedó atrapado fue la esperanza… Esa esperanza que sobrevuela el espíritu navideño y en particular a estos personajes del documental de Frenkel, ¿es una de las grandes crueldades de la humanidad, o es una bendición? Queda en el espectador decidirlo.