Facundo Jofré: poesía, folclore y ritmos latinoamericanos

0
12

Con motivo de su próximo concierto este 8 de junio en La Tangente,  en el marco del festival de Música Confluencias, el músico mendocino Facundo Jofré comparte con Leedor, sus experiencias e historia personal con la música, desde sus primeros pasos por una peña folclórica hasta la conformación de su actual banda, la presentación de su disco La corriente del niño, su paso por la licenciatura en música popular y las amistades que el arte le dejó en el camino.

 ¿Cuál fue tu experiencia al realizar giras por Latinoamérica y cuál es tu vinculación con la música latinoamericana? 

Estos viajes ya se vienen dando desde 2012, y forman parte de mi identidad. De cada gira fui recogiendo todo tipo de experiencias en el plano personal, en el plano afectivo, en el musical propiamente dicho. Ya el hecho de viajar y tener todos esos encuentros y reencuentros, le da ese sentido de circulación, que es EL sentido para mí de hacer canciones.

El arte y la vida en sí mismos adquieren forma cuando se vuelven dinámicos, porque hacen que cada regreso genere nuevas cosas, invenciones (en mi caso, canciones); y ya todo cambia a partir de eso.

Cada vez que voy, regreso con un sonido nuevo, con una nueva amistad, con un paisaje visual, sonoro y en una multiplicidad de sentidos que hacen que me renueve, y se renueve el alrededor.

En los hechos, estuve buena parte de octubre y noviembre entre varias ciudades de Colombia y de Perú. Participé de tres festivales muy importantes para el mapa actual de la canción, como son: Tesituras (Medellín), FICIB (Bogotá) y Dándole Cuerda (Arequipa, Perú). Compartiendo en ellos con cantautores de Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Puerto Rico, Panamá y Bolivia. Llenos estos encuentros de charlas, debates, improvisaciones y escuchas, realmente enriquecedoras.

Mi vinculación con los géneros latinoamericanos es parte de un proceso que ha sido académico por un lado (con el cursado de la licenciatura en música popular latinoamericana de la UNCuyo), y por otro ha sido una consecuencia casi inmediata de hacer amigos por el camino y compartir el arte.

La corriente del niño es un disco inspirado por tu paternidad ¿Cómo influyó este hecho en tus canciones?

De alguna manera es un disco inspirado por la paternidad, pero también es una expresión de mi deseo de volver a lo más puro que tiene la vida, que es la niñez.

Esas emociones, y esas transformaciones que siento que aún transito, me pusieron de frente con mi vocación y con el juego de la música. Jugué con versos, armé y desarmé. Me animé a combinar rítmicas y motivos melódicos folclóricos con sonidos que más tienen que ver con el rock alternativo; desde las imágenes, aparecieron evocaciones tiernas y de la primera infancia. Fue realmente un empezar de nuevo.

 ¿Ya presentaste este disco en tu Mendoza natal? ¿Cómo fue la recepción de tus anteriores discos en las provincias donde te presentaste?

La verdad es que aún no hacemos la presentación oficial, pero sí hemos estado mostrando las canciones en distintos escenarios; la idea es cerrar la gira dando un concierto completo del disco este año. En cuanto a las otras provincias, ha sido muy bonito conocer y generar vínculos con gente de Rosario, Tucumán, Córdoba, San Luis, San Juan, Salta; por suerte ha quedado un buen recuerdo en cada uno de esos lugares y por eso de a poco iremos retomándolos con presentaciones.

Siendo tan joven ¿cómo y a qué edad empezó tu relación con la música y tus estudios?

Mi vínculo con la música empezó desde niño, creo que tenía seis años cuando me regalaron un bombo, el cual empecé a percutir inmediatamente; con mi abuela, por otro lado, escuchábamos vinilos de Los fronterizos, Mercedes Sosa o Los chalchaleros. Eso me resultaba mucho más divertido que la TV.

Luego, ya teniendo nueve años, propuse a mi papá para cantar en una peña folclórica en el colegio, lo acompañe con la percusión: ese fue el comienzo de un proyecto al que se sumaron mis hermanas también;  terminamos tocando en Cosquín de 2004 y muchos festivales provinciales.

A estudiar música, formalmente, recién comencé a los 22 años, me atrapó la música latinoamericana. En Mendoza existe una hermosa carrera, que es la licenciatura en música popular, ahí se estudian las músicas de nuestro continente, y gran parte de nuestro país; me decidí por orientarla al canto, y realmente fue un aprendizaje muy grande, pasearme por todos esos lugares y sonidos; y poder compartirlo con otros músicos.

¿En qué se diferencia y se asemeja este trabajo discográfico al de los dos anteriores?

Entre Puertas fuera y La Corriente del niño hay 7 años de diferencia (y un poco más contando los años previos de composición de las canciones) y esto seguramente hace casi incomparables ambos discos, pero vistos como etapas, se complementan, y en ellos voy desarrollando cosas bastante distintas.

En Puertas Fuera me fui descubriendo, desde la total ignorancia de mí mismo, sin saber a donde quería llegar, pero descubriendo la voz, la guitarra, la música como canal de expresión. Creo que en eso sí es un disco de rock, salió lo que fue saliendo.

Ya en Malabares me amigué con el folclore, y me acerqué más a la composición de letras desde la poesía y sus formas más tradicionales, como la copla -una de las herramientas mejor aplicadas a nuestras músicas latinoamericanas- y todo esto me siguió moviendo bastante, y le pude dar un uso cada vez mas cotidiano, como al musicalizar décimas para el proyecto internacional “Tiempo Propio” del poeta peruano Zejo Cortez; o al escribir las propias, como en “Es andar” canción perteneciente al último disco

El resultado de todo esto, es un caldo muy rico y del que aún me llevo sorpresas. Siento que puedo seguir jugando un buen rato al cancionista.

Tus canciones son como poemas con un tono sutil y un lenguaje cuidado. ¿Cómo procedes para componer cada una de ellas?

Sobre todo para este último disco realmente me senté a trabajar como compositor, a pulir ideas, a escribir y reescribir letras, a probar rítmicas.

Hice arreglos, grabé y regrabé sobre ellos, me planteé la forma de cada canción desde el lugar que cada una iba pidiendo, desarrollé estructuras poéticas, por primera vez, aparecieron estribillos y siento que más que canciones sucedió música.

Me vinculé con la poesía leyendo y escuchando cómo se utiliza la rima en sus formas más puras como la “décima” la “copla” o la “seguidilla”, y a partir de ahí empecé a jugar con sus estructuras, modificando al verso, y encontrando la musicalidad que las propias palabras ya tienen.A veces desde motivos rítmicos aparecían palabras y frases, que luego desarrollaba agregando o quitando. Las ideas de una letra en general, parten de una imagen o de alguna idea más sensitiva, que luego encuentra canal en frases. Nunca sé donde va a terminar realmente.

¿De qué forma se combinan el rock, el pop, el jazz, el folclore y los ritmos latinoamericanos en tu música?

Todos esos lenguajes siento que ya conviven dentro de mí de alguna manera, y al momento de exponerme en una composición, hay caminos que empiezan a aparecer de los ya trazados, y de los que he recibido en distintos momentos de mi vida. Las rítmicas y melodías tradicionales coinciden con la armonía que se despliega, y en cuanto al sonido, el formato de la banda ha definido muchas cosas.

¿Cuáles son los músicos que destacarías con quienes has compartido escenario u otros que hayan marcado tu estilo?

He podido compartir en escenario y fuera de él con referentes como Jorge Fandermole, Juan Quintero (con quien abrimos el ciclo Latinoamérica Soy en Mendoza), Peteco Carabajal, Nano Stern, Lucio Mantel, Fernando Barrientos. Por otro lado, me siento parte de un movimiento de la nueva canción Latinoamericana, y eso me ha llevado a cruzarme con artistas como Alejo García, Pala o Andrés Correa (Colombia); Omar Camino (Perú), Natalia Contesse y Camila Vaccaro (Chile). Con todos ellos creo que estamos abordando una forma de expresar lo actual, y lo que nos conmueve desde las canciones.

¿Qué me podés decir de los músicos que te acompañan ahora?

La banda base con la que vamos a girar es un trío compuesto por Javier Guajardo en bajo, Lautaro Estela en batería, percusión y voz, y yo en voz, guitarra y tiple colombiano. Esta formación a la que se suma Joaquín Guevara, quien fuera productor del disco La corriente del Niño, es la que dio origen al sonido del álbum, y ayudó a conformar una identidad de lo que hoy es este proyecto.

Humanamente es hermoso trabajar con ellos, y ha sido un proceso de poco más de 2 años juntos, desde la preproducción del disco hasta la actual gira, hoy nos siento bastante afianzados y disfrutando de tocar juntos.

¿Qué tenés pensado y esperas para esta nueva presentación en vivo en tu gira y en especial en Buenos Aires?

Tenemos pensado dar un paseo por  La corriente del niño, y nosotros mismos ser parte de un viaje, estoy expectante de ver que trae, con quien me junta, que otra creación pueda salir de ahí. Por supuesto, espero que el viaje sea en conjunto con el público, dar lugar a conexiones a complicidades; encontrar esas miradas que hacen que la canción tenga vida y sentido.Jofre