El Siglo de Oro de la literatura rusa

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La mayoría de los escritores del siglo XX se reconocen lectores de los rusos como Pushkin, Gógol, Dostoievski, Tolstói, Chéjov, por mencionar algunos. Como pasa siempre en la literatura, y en el arte en general, cada país tiene un período que se destaca por la calidad de sus autores y por la impronta que dejan en otros. En Rusia, esto ocurrió durante el siglo XIX.

La literatura rusa, como la de otros países, tiene sus orígenes en la oralidad: canciones, cuentos tradicionales, leyendas, poemas épicos, pero es recién en el siglo XIX cuando aparecen autores que influyeron –y lo siguen haciendo– en la literatura occidental. A esta época se la conoce como el “Siglo de Oro”, donde tanto la poesía como la prosa llegaron a su apogeo.

A principios del siglo, la corriente principal era el Romanticismo, aunque más tarde sería el Realismo el que alcanzaría mayor importancia. Luego, hacia mitad del siglo XIX, se empezó a difundir en Europa la existencia de un grupo de notables escritores que surgieron en el país de los zares.

En 1825 apareció publicado el primer capítulo de Eugenio Oneguin, la novela en verso de Alexander Pushkin que inauguró este Siglo de Oro que concluyó en 1904 con la muerte de Antón Chéjov. Dentro de este período, se publicaron, además, Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lermontov; El diario de un loco y Las almas muertas, de Nikolái Gógol; El idiota y Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski; Primer amor, de Iván Turguénev; Ana Karenina y Guerra y paz, de León Tolstói; y Las tres hermanas y El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov, entre tantas otras; todas marcadas por una intensa comprensión de lo humano.

En cuanto a la poesía, es principalmente filosófica y con un gran anclaje en la realidad. Los poetas más significativos son Nikolái Nekrásov, Fiódor Tiútchev, Afanasi Fet y Alekséi Pleschéyev, solo por mencionar algunos.

Algunas obras imprescindibles

Ana Karenina, de León Tolstói

Aunque en el momento de su publicación muchos críticos calificaron esta obra simplemente como un “romance de alta sociedad”, Fiódor Dostoyevski declaró que era una “obra de arte”, y  Vladímir Nabókov destacó la “magia del estilo de Tolstói”.

Guerra y Paz, de León Tolstói

Es esta una novela monumental que, en palabras de Mario Vargas Llosa, da “la impresión de expresar la totalidad de la experiencia humana”.

Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski

Junto con Guerra y paz de León Tolstói, es considerada una de las novelas más influyentes de la literatura rusa.

Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski

Es la última novela que escribió Dostoievski y supone una síntesis de todas las inquietudes existenciales del autor.

Doctor Zhivago, de Boris Pasternak

Doctor Zhivago fue publicada en 1957 en Italia y en 1988 en la Unión Soviética. Su autor fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1958, sin embargo, se vio obligado a rechazarlo debido a la presión del gobierno.

El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov

El jardín de los cerezos es la última de las piezas principales de Chéjov (las otras son La gaviota, Tío Vania y Las tres hermanas). Se trata de una comedia ambientada en el declive económico de la aristocracia rusa a finales del siglo XIX.

Las almas muertas, de Nikolái Gógol

La obra tiene ciertas similitudes con El Quijote porque Chíchikov, el protagonista, junto con su cochero y un criado, emprenden un viaje por ciudades y pueblos de Rusia con la intención de comprar almas.

La madre, de Máximo Gorki

Gorki narra la historia de Pelagia, conocida como “La madre”, personaje que simboliza el despertar del proletariado ruso a la realidad socialista.

Portada: pintura de Konstantín Korovin (1861-1939)