Agustín Rittano sobre “Un puma todo dorado”

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Con una atmósfera inquietante y al mismo tiempo de intriga, el nuevo trabajo de Agustín Rittano, Un puma todo dorado, nos habla de las anécdotas y leyendas del pueblo en que nació en San Luis. Un mundo donde los sueños y la realidad se confunden, donde las entidades fantasmagóricas y las concretas se entrelazan.  Personajes entrañables y  un tono de comedia se combinan con muy buen desempeño actoral, en esta obra donde priman situaciones que tienen algo de absurdo y que nos conducirán a un desenlace inesperado.

En esta entrevista, su director y autor nos habló de la génesis de la pieza y de su experiencia en otros trabajos, actuales y anteriores, como también de su formación. A Rittano le interesan la intromisión de lo anormal en lo cotidiano, los estados de trance donde el sueño se confunde con la vigilia y la posibilidad de transformar lo ordinario en extraordinario.

¿Un puma todo dorado es uno de tus primeros trabajos como dramaturgo y director?

Es mi segundo trabajo como dramaturgo y como director después de La oveja abandonada, obra que estrenamos en el 2011 y con la cual hicimos tres temporadas.

¿La oveja abandonada, tu anterior trabajo, tiene elementos en común con tu trabajo actual?

En La oveja abandonada  un anciano se negaba a morir a pesar de que la muerte lo rondaba. En Un puma… sucede lo contrario: una mujer de fuerte vitalidad busca acabar con el tormento de su vida. En  La oveja… la trama se desarrollaba en el pequeño patio de una casa de pueblo y los conflictos se generaban entre los miembros de una familia disgregada.  En “Un puma…” la cuestión está en la inmensidad del campo y la naturaleza parece ser la enemiga. En ambos casos “los moribundos”  preguntan y preguntan: uno al cielo, la otra a un pozo y la única respuesta que obtienen es el silencio. Se podría decir que son los dos lados de la misma puerta. También podría decir que siempre me sentí atraído por lo inquietante, lo que está fuera de lo normal y los elementos fantásticos. Creo que ambas piezas cuentan con esos ingredientes.

Te criaste en Tilisarao, un pueblo de San Luis, ¿cómo te influyó esto en tu historia personal y en tus trabajos de ficción?

No hay nada más lindo para un niño que crecer en un pueblito chico. Es fantástico. Tenés libertad absoluta. En la adolescencia se me hizo un poco más duro y anhelaba terminar el secundario para irme a estudiar a la ciudad. Pero quedaron grabadas en mis huesos: Las siestas interminables, las calles vacías, los vientos ladinos, las leyendas, el silencio, el aburrimiento, la chismografía. Son temas recurrentes en mí. Cuando empecé a escribir sentía que solo podía narrar sobre eso o al menos darme cuenta que todo tema que tocaba estaba relacionado con eso, de alguna u otra manera. Los personajes también nacen ahí. Los nombre y los apellidos, incluso. O situaciones e historias reales que luego son deformadas, claro está.

¿Cuál es el significado simbólico que le atribuís al puma?

El puma puede ser una bestia asesina, un diablo, un hombre, un chivo o un cuzquito. Se sabe que hace daño concreto pero nadie lo ha visto. Existe a través del “se dice que…”  “me contaron que…”  Es una leyenda. No es un símbolo claro ni estático  sino que es una sugerencia que se transforma y aunque su significado sea ambiguo alcanza  una singularidad hasta cierto punto siniestra que genera suspenso o risas, por que no.

¿La obra está basada en algún relato que te han contado o alguna historia que viviste?

Cuando era muy chico escuché una historia de una mujer que se había suicidado en el campo. Había elegido la sombra de un árbol y se había colgado ahí. No era una mujer de la zona ni tampoco se supo nunca cual fue el motivo de su contundente decisión. Imaginar ese momento previo al suicidio fue mi obsesión por unos días. ¿Qué puede haberle pasado? ¿Por que sufría? ¿Tenía hijos? En fin…nunca se supo. No hubo respuestas. Pienso que en estos tiempos que corren lo desconcertante suele ir unido al rechazo. Capaz tenemos que aprender  a relajarnos un poco y no despreciar lo que no entendemos. Creo que muchas veces ahí reside la riqueza del asunto.

¿Qué es lo que motiva a la protagonista de Un puma… a buscar su propia muerte?

Como te decía anteriormente: no se sabe. Lo que sí parece claro es que ella está decidida a cumplir un ritual: hacerse matar por un verdugo al atardecer y en el mismo lugar que conoció hace muchos años, cuando era adolescente. Evidentemente quiere cerrar un círculo que empezó a dibujarse ese día.

¿Con qué características  describirías a los distintos personajes?

Darmenia y Peto: Son dos hermanos que funcionan en bloque. La primera (Fernanda Bercovich) es una muchacha de campo lúcida, guaranga y sin reparos. Es mentirosa pero también graciosa y encantadora y por eso logra seducir a Mary (que posteriormente será la señora suicida) para que haga de  carnada del puma. Peto (Fernanda Perez Bodria) es el hermano mayor de Darmenia y está obsesionado por la presencia del puma dorado. Quiere aniquilarlo, vengarse. Es en lo único que piensa. Es calentón y gritón. Es el líder del grupo y es el que propone ir tras los pasos del puma usando a la pequeña de carnada. De a poco se irá sintiendo seducido por Mary y entonces se va a ir volviendo más tiernito, más inocente. No se sabe mucho de ellos, de su pasado, de donde vienen. Existen en los recuerdos de la suicida. Quizás hasta sean fantasmas.

Señora suicida/Mary: (María de Cousandier) Es la misma mujer. Es el pasado y el presente. Mary es la adolescente inocentona que se perdió en el campo y se encontró con estos singulares hermanos. La señora es decidida y un tanto autoritaria. Es la que sufre un evidente tormento y por ello decide suicidarse. Aparentemente tal acto no le pesa. Es la que rememora y en sus recuerdos le da vida y entidad a Peto y Darmenia.

El Gringo: (Rodrigo Martínez Eguizábal) Es un lugareño y es quien acompaña a la mujer hasta el sitio en el que ella estuvo en el pasado y en el cual decide terminar con su vida. Lleva consigo una guitarra y está obstinado en encontrar una melodía especial. Es visiblemente afable pero también es el verdugo que al atardecer y sin escrúpulos va a dispararle a la mujer.

¿Cuánto hay de lo onírico y lo imaginario en la obra?

Mucho. En lo onírico inquieta la intromisión de lo anormal en lo cotidiano y eso me fascina. Los estados de trance donde el sueño se confunde con la vigilia me resultan sumamente poéticos. En los sueños las escenas se repiten, el sinsentido es condición, los fantasmas son igual de importantes que los vivos y la muerte no es un tabú sino otra característica humana más.  Es interesante cuando la mente se desprende de su racionalidad y se abre ante la posibilidad de transformar lo ordinario en extraordinario.

¿La pensaste como una comedia negra?

La verdad que no pero acepto que se vea así. Tampoco es un drama a pesar del tema que trata la obra. Yo prefiero pensar que es una especie de absurdo.

¿Cómo elegiste a los protagonistas?¿ Ya venías trabajando con ellos?

Con Fernanda Bercovich, Rodrigo Martínez Eguizábal y Fernanda Pérez Bodria (junto con el querido y ya fallecido Alejandro Álvarez) ya habíamos trabajado juntos en La oveja abandonada. Para este proyecto sumamos a María de Cousandier. Me parece bueno trabajar con un elenco fijo porque nos conocemos mucho y nos permitimos experimentar anárquicamente sin pensar en objetivos.

¿Cuál es tu experiencia en Todo tendría sentido si no existiera la muerte, donde actúas, con la excelente repercusión que está teniendo la obra?

Una gran experiencia. Es un texto maravilloso de Mariano Tenconi y mis compañeros son talentosísimos además de ser amigos. Imaginate que eso es un enorme placer. Los ensayos fueron una fiesta y las funciones son un disfrute. Que una obra de tres horas y cuarto tenga semejante aceptación del público en general no deja de sorprenderme gratamente.

¿Cómo te formaste en teatro, dirección y dramaturgia?

Hice el Conservatorio justo cuando se transformó en IUNA. Ahí conocí a Quique Klentak que fue un gran maestro de la actuación y también de la puesta en escena. Tres años estuve aprendiendo con él. Cuando terminé me sentí muy desamparado y no me animaba a actuar frente a un público. Me fui hasta el Sportivo Teatral porque me gustaba mucho lo que sucedía ahí. Siempre iba a ver las muestras de los alumnos y quedaba muy estimulado. Empecé a entrenar con Bartís que fue otro maestro brillante. Después él me invitó a participar de un experimento exotiquísimo sobre el universo de Florencio Sánchez y así surgió “De mal en peor”. Un placer inolvidable. Lo adoro a Bartís.

Un Puma Todo Dorado, todos los domingos a las 17.30 h. en El Excéntrico de la 18º, Lerma 568

Agustin Rittano