#FICIC2018: El silencio es un cuerpo que cae

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Después de su paso por la competencia de derechos humanos del reciente 20 BAFICI, en donde fue reconocida por el jurado, la película cordobesa pudo tener el estreno local en su provincia en el marco del FICIC 2018, en la que fue gratulada como la mejor película de la competencia internacional. La directora es Agustina Comedi quien pone a disposición kilómetros de videos caseros grabados por su padre en formato VHS. Jaime Comedi, antes de ser marido y padre, fue militante de izquierda en Córdoba y perteneciente, por su homosexualidad, al círculo LGTB de ese entonces. Este paso fue oculto para ella durante muchos años y con El silencio es un cuerpo que cae, con su padre fallecido en un accidente con un caballo a fines de los 90’, se propone reconstruir el pasado de Jaime conversando con personas que fueron parte de su círculo durante ese período. El resulto da un magistral diálogo entre un pasado feliz que debió acallarse y las imágenes domésticas registradas por él durante la infancia de Agustina.

Unas vacaciones en Disney en familia lucen con brillantez, aunque en verdad esta es la fachada que oculta un pasado víctima de la represión. De la misma manera que sucedía en The Impossible Picture las imágenes domésticas se resignifican una vez que se nos revela información sobre la vida previa de Jaime. Como si fuera un guiño del destino no existe situación más simbólica que la que expone Comedi en los parques de fantasía. Las imágenes familiares de un cumpleaños o un asado donde en los rostros lucen sonrisas son maravillosamente contrastadas con la nostalgia de las entrevistas, en donde evocan una felicidad de Jaime extinta por las presiones sociales. Acaecida su madurez durante los convulsos 70’, Jaime fue impugnado de su militancia política por su homosexualidad y debió atravesar el tenebroso crecimiento del sida. Su pareja de 10 años, y luego padrino de su casamiento, Néstor, fue una víctima más de esa enfermedad.

El silencio es un cuerpo que cae es un valiente relato en el que la directora indaga profundamente en la intimidad de su familia para darle voz a un pasado que el tiempo quiso silenciar. Comedi explora los rincones de cada imagen buscándole el sentido oculto que terminan completando los diversos testimonios. La ganadora del FICIC es una película argentina y representa una ejemplar muestra de concreción de un relato personal, que se propone bucear a fondo en la deconstrucción de un discruso hasta las últimas consecuencias.