#FICIC2018: Entzungor

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Enigmática y cautivamente es mismas dosis, Entzungor es una anomalía vasca que pone en servicio un despliegue formal experimental y disruptivo para revisar la tradición popular de ese pueblo. Ziripot es el errante cuentacuentos de una Castilla prehistórica que debe sufrir el maltrato general de los pueblerinos. El relato combina dentro de su extrañeza formal elementos de la simbología cristiana que asolan a Ziripot, sometiéndole a la penitencia prodigadas por el espíritu inquisidor de la aldea.

La apuesta del director Ander Parody es tan radical como original. El juego de la reversión de un mito da lugar a disrupciones narrativas y formales. El tratamiento de la imagen en blanco y negro, con una textura que da cuenta de cierto primitivismo fotográfico, remite a los orígenes del cine. Parody se da el lujo de incluir sobreimpresiones y acompañar la historia mitológica con el juego fantasmagórico del cine primitivo. En esta misma línea la violencia del montaje es el mecanismo para representar el acecho religioso a Ziripot. En Entzungor lo antiguo y lo moderno se beben entre sí generando un producto inclasificable. Su extrañeza se codea con lo siniestro, en la medida en que se mantiene dentro de la ambigüedad narrativa y tonal.

Entzungor no es una película agradable y permeable para cualquier público. Su indeterminación puede volverse tediosa pero aun así resulta innegable la originalidad en la actualización de un mito vasco al cine. No existen muchas búsquedas de este estilo en el cine español y fue en el FICIC donde pudimos ser testigos de esta excepción.