200 años del nacimiento de Karl Marx

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Karl Marx (1818-1883) fue un pensador alemán que se propuso desarrollar un socialismo científico que partía de un detallado estudio del capitalismo desde una perspectiva económica revelando las injusticias que contiene el sistema en sí mismo.  

Desde su época universitaria, su pensamiento estuvo ligado al de Friedrich Hegel, aunque dentro de un materialismo que propone que las fuerzas económicas constituyen la infraestructura subyacente que determina fenómenos superestructurales como el orden político, social y cultural.

En 1843 tuvo que dejar Alemania por sus ideas políticas y se dirigió a París donde conoció a Friedrich Engels, amistad que daría como fruto una estrecha colaboración entre los dos. Cuando Marx fue expulsado de Francia en 1845, se refugió en Bruselas y finalmente llegó a Londres donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Él partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de “utópicos”, si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (particularmente, de autores como Saint-Simon, Robert Owen o Charles Fourier). Estos pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modelo.

Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un “socialismo científico”, basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) sería la forma de acabar con la civilización burguesa. En 1848, a petición de una liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron esas ideas en el Manifiesto Comunista.

Sin dudas, su obra más famosa fue El capital, donde desarrolló su propia doctrina económica. En vida solo llegó a publicar el primer volumen (1867), y los dos restantes los publicó Engels. Acerca de este libro, Marx afirmó: “Dudo que nadie haya escrito tanto sobre el dinero teniendo tan poco”.

Plusvalía absoluta y plusvalía relativa (El capital, lib. 1, sección 5, cap. XIV, fragmento)

De otra parte, el concepto del trabajo productivo se restringe. La producción capitalista no es ya producción de mercancías, sino que es, sustancialmente, producción de plusvalía. El obrero no produce para sí mismo, sino para el capital. Por eso, ahora, no basta con que produzca en términos generales, sino que ha de producir concretamente plusvalía. Dentro del capitalismo, sólo es productivo el obrero que produce plusvalía para el capitalista o que trabaja por hacer rentable el capital. Si se nos permite poner un ejemplo ajeno a la órbita de la producción material, diremos que un maestro de escuela es obrero productivo si, además de moldear las cabezas de los niños, moldea su propio trabajo para enriquecer al patrono. El hecho de que éste invierta su capital en una fábrica de enseñanza, en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas, no altera en lo más mínimo los términos del problema. Por tanto, el concepto del trabajo productivo no entraña simplemente una relación entre la actividad y el efecto útil de ésta, entre el obrero y el producto de su trabajo, sino que lleva además implícita una relación específicamente social e históricamente dada de producción, que convierte al obrero en instrumento directo de valorización del capital. Por eso el ser obrero productivo no es precisamente una dicha, sino una desgracia.

La producción de plusvalía absoluta se consigue prolongando la jornada de trabajo más allá del punto en que el obrero se limita a producir un equivalente del valor de su fuerza de trabajo, y haciendo que este plustrabajo se lo apropie el capital. La producción de plusvalía absoluta es la base general sobre que descansa el sistema capitalista y el punto de arranque para la producción de plusvalía relativa. En ésta, la jornada de trabajo aparece desdoblada de antemano en dos segmentos: trabajo necesario y trabajo excedente. Para prolongar el segundo se acorta el primero mediante una serie de métodos, con ayuda de los cuales se consigue producir en menos tiempo el equivalente del salario. La producción de plusvalía absoluta gira toda ella en torno a la duración de la jornada de trabajo; la producción de plusvalía relativa revoluciona desde los cimientos hasta el remate los procesos técnicos del trabajo y las agrupaciones sociales.

La producción de plusvalía relativa supone, pues, un régimen de producción específicamente capitalista, que sólo puede nacer y desarrollarse con sus métodos, sus medios y sus condiciones, por un proceso natural y espontáneo, a base de la supeditación formal del trabajo al capital. Esta supeditación formal es sustituida por la supeditación real del obrero al capitalista.