#FICIC2018: Córdoba, sínfonia de una ciudad

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Desde los tempranos experimentos de Walter Rutmann, Joris Ivens o Dziga Vertov se inauguró un subgénero de retratos sinfónico-poèticos sobre ciudades. Al grupo de Berlín, Amsterdam, Manhattan, París o San Petersburgo se le suma la Ciudad de Córdoba como objeto de un retrato cinematográfico. Después de su paso por el festival de Mar del Plata, Córdoba, sínfonia urbana tuvo el estreno en su provincia, en el marco del FICIC, en el Microcine del Centro de Congreso y Convenciones de Cosquín, ante la presencia de sus autores que luego brindaron unas palabras.

Coordinados bajo el ala de Germán Scelso, quien desencadenó el proyecto en un taller en el Cinceclub Municipal Hugo del Carril, un grupo coral de directores se reunió para realizar en colaboración esta obra. Son Polo Obligado, Daniela Goldes, Antonio Moro, Natalia Comelio, Manuel Torrado, Martín Álvarez, Micaela Conti y el propio Scelso quienes recorrieron su ciudad y con el oportunismo de su mirada recogieron imágenes, sonidos y contextos que conforman con sus pinceladas el fresco de una ciudad. El primer plano es agua corriendo por un arroyo dado que es el cauce del río el organizador formal y estructural del film. El afluente de agua que divide el conglomerado cordobés es la excusa para abordar diferentes tópicos conceptuales que, según el punto de vista realizativo, representan el caldo social de Córdoba. Se enfatiza en ciertos anclajes simbólicos como el desperdicio de basura, que por extensión remite a ciertas desigualdad sociales, para luego mimetizarse de lleno en multitudinarias marchas por motivos ecológicos y desigualdad de género.

A diferencia de la gran mayoría de las sinfonías, donde se adopta la analogía musical como correlato del movimiento de las imágenes, el movimiento está dado por los desplazamientos internos de cuadro, prevaleciendo la fijeza de la cámara. En esta línea parecieran confluir las diversas miradas de los realizadores. La imposibilidad de abarcar todos los potenciales tópicos que ofrece una ciudad resulta un conflicto con el que han debido confrontar en el montaje. Las tensiones sociales históricas de la ciudad de Córdoba en el siglo XX y otros elementos del pasado están de alguna manera insinuadas en el presente que ellos registran. La textura digital de la imagen genera un efecto de inmediatez que reproduce la urgencia social del presente y convoca a la crudeza del realismo.

Cordoba, sinfonía urbana fluye con lograda armonía, aunque quizás, ante los ojos de alguien que no conoce la ciudad, se resiente cierta falta de singularidad propia de la cultura de ese lugar. La película logra representar universalmente los conflictos propios de un aglomerado urbano, pero existen pocos indicios que nos permiten anclarnos dentro de Córdoba y sentir la identidad de la ciudad. La exclusión de ciertos tópicos identitarios de esa ciudad se lamentan, dado que no le permite exprimir a fondo el color local de este, igualmente, genial experimento audiovisual.