“La literatura es una manera de meterse más en la realidad”, entrevista a José Ovejero

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José Ovejero nació en Madrid en 1958. Escribe novelas, libros de cuentos, poesía, teatro, libros de viajes y ensayos. Recibió, además, varios premios y está de visita en la Argentina para participar el 6 de mayo en la Feria del Libro.

Entre el 2012 y el 2013, su ensayo La ética de la crueldad obtuvo el Premio Anagrama, el Premio Bento Spinoza y el Premio Estado Crítico; en 2013 su  novela La invención del amor, el Premio Alfaguara; y en el 2017, su libro de poesía, Mujer lenta, el Premio Juan Gil-Albert.

Ovejero

En Leedor, conversamos con José recién llegado al país.

¿Cómo elegís escribir dentro de tal o cual género? ¿Se relaciona con el tema o es la forma la que se te impone previamente?

En realidad, ni siquiera podría decir que hay una auténtica elección. Nunca me digo: voy a escribir una novela, o voy a escribir un libro de relatos, o un ensayo, etc. Sencillamente hay algo –una escena, un personaje, una posibilidad– que me da vueltas en la cabeza y que según lo pienso va dirigiéndose hacia un género u otro. Decido entonces el género casi al mismo tiempo que aquello sobre lo que voy a escribir.

Pensándote como lector, ¿qué libros fueron significativos en tu formación como escritor?

Han sido muchos, claro, y uno nunca acaba de formarse. Pero supongo que si busco muy en el pasado, esto es, en la adolescencia o primera juventud, tengo que citar necesariamente a Julio Cortázar, que era a quien yo imitaba de muy joven (por suerte, dejé de hacerlo) y que influyó enormemente en mi manera de plantearme la literatura, y también en una cierta mirada sobre el mundo. Y el otro autor que me influyó entonces, muy diferente de Cortázar, fue Peter Handke. Más tarde llegarían Wislawa Szymborska, Philip Roth…

En la Feria vas a hablar sobre la promoción de la lectura, ¿qué tareas se pueden encarar desde los propios escritores?

Yo creo que un escritor lo que tiene que hacer es escribir lo mejor que pueda. Plantearse la escritura como tarea es algo que siempre me incomoda. La tarea puede venir después, a la hora de hablar de los libros que escribes y de intentar acercarlos a los lectores. Lo que intentaré explicar en mi charla es que la literatura no es algo opuesto a la vida, que si nos importa y nos afecta no es solo por el placer estético –que también–, sino que hay algo en las grandes obras que está dialogando con mi vida, sirviendo de amplificador a esa vida. La literatura, para mí, no es un sucedáneo ni una vía de escape de la realidad, sino una manera de meterse aún más en ella.

En 2016 José comenzó a actuar representando adaptaciones de sus relatos en el espectáculo Qué raros son los hombres.

¿Cuál fue la búsqueda que te llevó a incursionar en el teatro?

El deseo de encontrar nuevas formas de expresión literaria. He cultivado casi todos los géneros por ese deseo, casi obsesivo, de ampliar mis posibilidades de expresión, y al final el salto al escenario era una consecuencia casi lógica de ese deseo.

En el discurso inaugural de la Feria, Claudia Piñeiro habló de la responsabilidad del escritor, ¿desde tu punto de vista cuál es esa responsabilidad para con la sociedad?

El escritor es responsable no como tal, sino como ciudadano. Todos somos corresponsables del mundo en el que vivimos y tenemos obligaciones hacia quienes nos rodean (entendido en un sentido amplio). Hay escritores que ejercen esa responsabilidad también a través de la escritura y hay quienes consideran que la escritura está para otras cosas. Cada escritor debe poder elegir su camino (¿querríamos obligar a Kafka a que se dejara de escarabajos y escribiese sobre la injusticia social en su época?). En mi caso, no uso la literatura como pedagogía ni como arma política, pero al mismo tiempo los temas más conflictivos de mi sociedad nunca están lejos de mi escritura.

Tenés muchos libros publicados y un gran número de lectores que te sigue, ¿qué te proponías cuándo comenzaste a escribir?

Ni siquiera me acuerdo, porque tampoco tengo un recuerdo de “empezar a escribir”. Sencillamente escribía. Desde niño, durante la adolescencia, más tarde. Para mí escribir era una de las formas de estar vivo, de sentir más, de adentrarme más en las cosas que me importan. Así que escribiría aunque nadie me publicase, aunque no tuviese lectores.

José no solo tiene libros publicados, también dio conferencias en universidades e instituciones culturales en España, Italia, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Canadá, Australia, Argentina, Ecuador, México y otros países. También coordina regularmente talleres de escritura creativa en diversos centros y universidades españolas y extranjeras.

¿Por qué pensás que hay una necesidad de preguntarles a los escritores por qué escriben?

Yo no sé si hay necesidad, pero sentí interés por saber por qué, hoy que la literatura ha perdido tanto peso en la vida cultural de mi país –y no solo del mío-, seguimos escribiendo, dedicándonos a este oficio tan mal pagado y cada vez más complejo. Pero en lugar de preguntar por qué escribimos, se me ocurrió, junto con la escritora Edurne Portela, rodar un documental en el que hablamos con escritores sobre los temas centrales de su literatura, esos que los empujan a seguir escribiendo. El resultado es el documental Vida y ficción.

Dos de tus libros más famosos, La ética de la crueldad y La invención del amor, abordan cuestiones filosóficas, ¿cuál es la relación entre filosofía y literatura?

Tanto la literatura como la filosofía son formas de acercarse a la complejidad del mundo. Cada una a su manera, aunque a veces una obra puede ser a la vez las dos cosas: Nietzsche es extremadamente literario, Thomas Mann es extremadamente filosófico.

El 6 de mayo, José Ovejero será entrevistado por Eugenia Zicavo en el día de España en la Feria del Libro. El encuentro, con entrada libre y gratuita, será a las 18 en la Sala Tulio Halperín Donghi, Pabellón Amarillo. Quedan todos invitados.

Más información en: www.cceba.org.ar