Los besos en el pan, Almudena Grandes

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Los besos en el pan es una novela coral, es decir, una narración que presenta varias historias y personajes independientes, cuyas vidas se van contando alternativamente en medio de un escenario común, la gran crisis española que comenzó por el 2008.

La obra se estructura en torno a tres partes: Antes, Ahora y Después. En la primera, un narrador en primera persona, nos invita a “ver la vida” en un barrio cualquiera de Madrid. Los capítulos centrales nos refieren historias comunes, cotidianas que, en la última parte, se proyectan hacia un futuro que tiene algo de promesa: familias que deben dejar su casa frente a la imposibilidad de pagar la hipoteca; gente que pierde su trabajo y que, en el mejor de los casos, termina viviendo de un subsidio; vínculos que se deshacen; negocios que cierran sus puertas; personajes que viven añorando ese pasado en el que parecía que los días de bonanza no se terminarían nunca. La realidad económica golpea la sociedad, y este barrio que se describe es un ejemplo de lo que pasó en tantos barrios porque la novela de Almudena Grandes trabaja con estereotipos, personajes que encarnan características y angustias de tantos seres que deambulan por distintas ciudades.

En este caso, los diferentes protagonistas forman parte de relatos que se van enlazando unos con otros, con realidades que los llevan a poner en marcha la solidaridad, el espíritu de lucha y la búsqueda de recursos alternativos cuando el trabajo se termina y todo parece estar en peligro. El éxito económico anterior se contrapone a una crisis que no perdona a casi nadie y que obliga a recordar otras crisis, otras pérdidas y otras historias de privaciones.

En este transcurrir, cada hecho cobra una significación especial, como el armado del árbol de Navidad en septiembre. Uno de los personajes, una abuela, así lo relata: “…los mayores tienen menos miedo. Ellos hacen memoria de su juventud y lo recuerdan todo, el frío, los mutilados que pedían limosnas por la calle, los silencios, el nerviosismo que se apoderaba de sus padres si se cruzaban por la acera con un policía, y una vieja costumbre ya olvidada, que no supieron o no quisieron transmitir a sus hijos. Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, tanta hambre habían pasado sus familias en aquellos años en los que murieron todas esas personas queridas, cuyas historias nadie quiso contarles”. Besar el pan –agradecer que uno tiene qué comer– y tener memoria parecen ser dos de los pilares que pueden ayudar a sobrellevar la crisis y sus consecuencias.

En la línea de La colmena, la obra de Camilo José Cela que refleja la vida de más de  trescientos personajes, Almudena Grandes consigue conmover con sus historias con las cuales es fácil identificarse, y más para los que vivimos en la Argentina, un país que también sabe de crisis, de desempleo, de hacer malabares para cuidar el peso.

En cuanto a su estilo, la autora consigue descripciones muy logradas, breves, pero esenciales, dentro de una prosa con mucho ritmo que invita a la lectura y con algunos pasajes argumentativos que llevan al lector a reflexionar sobre su propia existencia.

Ficha técnica

Los besos en el pan, Almudena Grandes, Tusquets editores, 2015, 336 págs.