#20BAFICI: Mujer nómade

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Poco a poco, el realizador Martín Farina construye una obra consistente, personal, fuera de toda convención. Muchos espectadores del BAFICI lo conocieron por Fulboy (2014) y Taekwondo (2016). Y en esta oportunidad presenta Mujer nómade, película que estilísticamente está muy conectada con su último largometraje presentado en Mar del Plata, Cuento de chacales. Aparecen nuevamente las voces en off que, más que “graficarse”, entablan un diálogo singular con la secuencia de imágenes; la predilección por los relatos personales, por momentos plenos en phatos; la sexualidad como una forma de habitar el mundo y desarrollarse en él. Elementos que se amoldan a la perfección en la figura de la filósofa Esther Díaz, quien expone su historia y su cuerpo de forma visceral, a tono con su propia obra y concepción filosófica.

Genial pensadora, estudiosa del pensamiento de Michel Foucault, pedagoga y autora de libros sobre las tecnologías del cuerpo, el poder y la sexualidad, Díaz tiene un protagonismo absoluto en Mujer nómade. Si el título refiere a la capacidad de ser nómade sin moverse del lugar, la película de Farina logra algo similar: ser muchas películas al mismo tiempo. Concentrada en los relatos de los años de orgías, drogas y tragedias personales de la filósofa, también nos expone su presente, en el que se mantiene ocupada con lecturas, conferencias, y últimamente con la actuación.

El principal mérito de este trabajo (cuesta llamarlo “documental” a secas) es que no se confía en que sólo con un personaje interesante se puede hacer un film interesante; también se preocupa por la forma, en todos los niveles. Están muy bien trabajados el componente sonoro, el montaje, y –sobre todo- el recorte en los planos, una marca del cine de Farina que permite dotar de una gran expresividad a los ambientes más cotidianos, sólo a partir de su recorte.

Mujer nómade explora no sólo el vasto mundo interior de Esther Díaz, también ahonda en su corporalidad sin pudor, lo cual señala el compromiso que sostuvo con su retrato. Se trata de un trabajo abierto, porque parte de una personalidad pero se abre al mundo a partir de sus observaciones y cuestionamientos que más que sentencias son invitaciones a pensar nuestra contemporaneidad, el modo en el que inscribimos el goce y el deseo en un mundo en donde la estética aparece regida por el “deber ser”.

Funciones

22 de abril, 21:00 h, CCGSM 1