#20BAFICI: Female Human Animal

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“Cada sociedad, cultura o época tiene su propia definición de magia, e incluso dentro de cada persona hay una”. Esto lo dijo Chloe Aridjis, doctora en Literatura Europea, autora de La magia y lo fantástico literario en la Francia del siglo XIX, entre otros títulos, y curadora de la Exposición sobre la pintora surrealista Leonora Carrington en la Tate Liverpool del 2015. Chloe Aridjis es una escritora mexicana nacida en Nueva York y que actualmente reside en Londres.

Josh Appignanesi es un director de cine inglés, hijo de escritores y que viene de filmar Song of Songs (2006) —Premio a Mejor Película Británica en el Festival de Cine de Edimburgo—,  The Infidel (2010) y The New Man (2016).

Ambos, Chloe y Josh se unieron para crear esta especie de falso documental con las obras de Leonora Carrington, pintora inglesa que murió en México, como marco de referencia.

La historia se centra cuando Chloe Aridjis se encarga de la curaduría para una exposición de Leonora Carrington en Londres, es decir, que Chloe hace de Chloe, hace de sí misma, revive esa experiencia que la tuvo a ella como protagonista real, pero ahora con la visión fantástica del director Josh Appignanesi. Por eso es muy importante retomar el concepto citado más arriba, que esta doctora en Letras —y actriz en esta película— tiene sobre la magia y el elemento fantástico, porque el guión fue escrito tanto por el director como por ella. Se entiende entonces esta visión onírica presente en la trama, este estado de pesadilla que las criaturas de Leonora Carrington parecen acechar desde ventanas, vasos y sueños, porque de alguna manera Aridjis está empapada con ese submundo que estudió desde un punto de vista académico y que incorpora al guión como parte de la historia.

“El trabajo de Leonora trae un reencantamiento del mundo”, dice a modo de explicación cuando le preguntan por esta pintora de criaturas inquietantes, siniestras y ajenas a todo mundo conocido. Una artista que ella se encarga de rescatar y difundir por medio de una retrospectiva de su obra.

Filmada en video analógico —cabe aclarar que en pantalla grande pierde mucha definición—, el director quiso expresar una atmósfera oscura, desdibujada, sin contornos precisos, tal como puede visualizarse un sueño. Porque lo que le ocurre a Chloe Aridjis puede ser producto de su fantasía desbordada por la tensión que le produce el tener que hablar en público para la inauguración de la muestra, por tener que cumplir con los plazos previstos por la editorial para presentar el siguiente manuscrito y por sentirse sola en medio de eventos sociales que no le interesan en lo más mínimo. “El arte moderno, el amor moderno me parece totalmente vacío. Quizás sea una romántica que haya nacido en el siglo equivocado”, dice a modo de justificación a una de sus colegas artistas. Esa tensión extrema deriva en visiones fatalistas, en señales equívocas y en presunciones premonitorias.

Entre tanto estado de nervios, aparece un hombre que parece vigilarla en los pasillos del museo en donde está instalando la muestra. Esta persecución por salas vacías y laberínticas entre uno y otro, se parece bastante a esa extensa sucesión de planos y contraplanos filmada por Brian de Palma en Vestida para Matar (1980). Podríamos tomarlo como un homenaje, ya que luego de este juego de escondidas, el film deviene en un thriller oscuro y algo gótico, como sucedía con el film de De Palma. Ella lejos de asustarse por esta vigilancia—toma esta aparición como una curiosidad— lo busca para entablar un diálogo. Luego de hacerlo, se arrepiente.

Female Human Animal es un film que ahonda en el costado animal del ser humano, el instintivo, el sexual, el irracional. La aparición de ese ser misterioso (Marc Hosemann), es ese costado irrefrenable, ¿su deseo reprimido tal vez? En una secuencia, cuando ambos están hablando para conocerse mejor, él le dice: “Me gusta mucho el arte y el Doctor Jeckill y Míster Hyde. ¿Cuál es el bueno y cuál es el malo? Creo que el malo es el Doctor Jeckill”, contesta ella. A partir de ese punto, el lado animal aparece. Claro que para que no se despedacen entre sí, alguno de los dos va a tener que frenar al otro antes de que sea demasiado tarde.

No sabemos cuánto aportó Aridjis y cuánto Appignanesi a esta historia sombría en el que hasta una llamada del padre de Chloe parece amenazadora. Lo que sí queda en evidencia, es que el surrealismo de Carrington empapa todo el film como si los personajes estuvieran dentro de sus cuadros. Interesante propuesta de un director dispuesto a prescindir de la calidad técnica para lograr un clima sombrío y deudor del thriller psicosexual de los 70, algo que también intenta el film Luz de Tilman Singer pero con el terror clásico de la década del 80. Al parecer no solo estamos en plena carrera nostálgica hacia temas y tramas de décadas pasadas, sino también en cuanto a la factura técnica de los formatos VHS y 16 mm utilizados, pobre y deficiente, pero con ese plus de romántica añoranza.

Funciones

Viernes 20, 17.45, Village Recoleta 2

Domingo 22, 16.20, Village Caballito 7