John Waters: “El rey del mal gusto” captura la atención del #20BAFICI

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El realizador de clásicos como Pink flamingos (1972), Hairspray (1988) y Serial mom (1994), entre otras, vino al festival porteño y demostró estar a la altura de su leyenda.

Desde la llegada de Javier Porta Fouz a la dirección artística, la presencia de un gran invitado parece ser uno de los ejes del BAFICI. En la edición pasada estuvo Nanni Moretti, y este año la figura elegida fue John Waters, realizador independiente de culto que llegó con una agenda que satisfizo a sus más entusiastas seguidores. Presentó Fuego, recordado film dirigido por Armando Bó y protagonizado por Isabel “Coca” Sarli, del que se denominó su fan número 1. Lamentablemente no pudo darse un encuentro entre él y la diva nacional frente al público, porque –según explicó Porta Fouz ella se acaba de operar de la cadera y era imposible que pudiera bajar las escaleras de la sala. Pero hubo un muy buen consuelo: el encuentro se produjo de forma privada, se registró y pudo apreciarse en pantalla grande frente a los espectadores. En esos pocos minutos, Waters le preguntó a Sarli sobre su carrera, la dupla creativa (y amorosa) que mantuvo con Bó, y su reticencia a filmar fuera del país.

Por otra parte, este sábado ofreció una charla con Axel Kuschevatzky en la Usina del arte y luego respondió preguntas del público y firmó decenas de libros. También durante el festival presentó algunos de sus films programados y mantuvo un encuentro con el crítico Diego Trerotola, dedicado a hablar sobre sus libros Mis modelos de conducta y Carsick, publicados por Caja Negra. Por último, presentó la proyección al aire libre de su obra más popular: Hairspray.

Con esta nutrida agenda de actividades, Waters dejó más que satisfechos a sus fans, quienes llenaron cada espacio en el que estuvo. En el encuentro de la Usina del arte se refirió a sus comienzos, al afecto que sentía por Divine y por todos los que lo acompañaron en sus primeros proyectos (los señaló como una familia);  también hizo consideraciones sobre el mundo del cine. Uno de los consejos que les dio a los estudiantes de realización fue que no marginaran el hecho de que el cine también es un negocio. Por lo tanto, pensar en quiénes pagarían una entrada para ver sus películas resulta algo para tener en cuenta. Con el humor que lo caracteriza (Waters pasa buena parte del año ofreciendo espectáculos de stand up), el director de Polyester (1981) bromeó con su interlocutor, con su traductor y, claro, con una platea que celebró cada una de sus humoradas. Todavía no se fue, pero muchos se preguntan cuándo volverá.