Meditaciones de una visitante: Rodin y la magdalena proustiana

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Además de las bellísimas esculturas de Rodin que tiene nuestro Museo Nacional de Bellas Artes hay expuestos, junto a ellas, algunos bocetos de desnudos realizados a lápiz. Un pequeño grafito donado por Antonio Santamarina tiene una dedicatoria: Al conde Robert de Montesquiou, mi amigo, en recuerdo de su visita al hotel de Biron. (1) No tiene fecha pero se atribuye al 1900.  El hotel de Biron, con su bellísimo parque, fue uno de los lugares en los que vivió Rodin y el que decidió dejar para su museo, algo que ocurrió algunos años después de su muerte.

Leer esa dedicatoria me remitió directamente a Proust quien rebajó el origen aristocrático del conde al convertirlo en el poco agradable barón de Charlus en su gran obra, En busca del tiempo perdido. En ese libro, el barón tenía un secretario, Jupien, quien también resultó ser alguien real, como lo relata Osvaldo Bazán en su Historia de la homosexualidad en la Argentina (Marea editorial,2010). Se trataba de un tucumano de origen humilde que llegó a París y conoció al conde de quien se convirtió, públicamente, en su secretario y privadamente en su amante. Nacido como Gabriel Iturri, (se cambió el apellido por Yturri y de Yturri) de madre criolla y padre desconocido, había estudiado en el Colegio Nacional de Tucumán, por entonces dirigido por Paul Groussac. En su recorrido escolar aceptó representar papeles femeninos que sus compañeros, todos varones, se negaban a tomar y tuvo cierto éxito en esos ellos, algo por lo que el director lo recordaba. Muchos años después, Groussac lo volvería a encontrar en casa de Goncourt en Paris donde el director de nuestra Biblioteca Nacional estaba de visita esperando abrirse una puerta que le hiciera conocer el mundo literario francés. Yturri lo había logrado, conocía al tout Paris, Groussac no lo lograría y destilaría una violenta homofobia hacia su ex alumno en su recuerdo de ese momento

Pero volvamos a Montesquiou quien aparecerá buscando marineros para tener sexo sadomasoquista en el libro de Proust. Fue un dandi de enorme prestigio en su época, no sólo por su elegancia o su excéntrico modo de vida que le costaba muy caro, sino por apadrinar artistas y literatos que circulaban por su salón. Entre los argentinos afrancesados que circularon por allí estuvo Lucio Victorio Mansilla quien esperaba ser reconocido por el conde como “el” dandi argentino de su época mientras escribía Entre nos. Causeries de los jueves evocando conversaciones de salón entre personas del mismo, y alto, nivel socioeconómico, los nos.

Montesquiou fue un referente tan importante en la, por entonces, capital cultural de Europa, y construía un personaje tan interesante que diferentes artistas de su época lo tomaron de modelo. El retrato más conocido es de Giovanni Boldini (2) que se encuentra en el  Museo d´Orsay en el que se lo ve con un aspecto que rescataría Dalí, traje impecable, bigote en punta y bastón mediantes.  Hay otro de Whistler (3) en la Frick collection, menos conocido pero muy hermoso.  El conde tenía un porte imponente quizás herencia de quien había sido modelo del famoso mosquetero gascón, su antepasado Charles de Batz-Castelmore, conde de Artagnan.

2 montequiou giovanni boldini Orsay
2 montequiou giovanni boldini Orsay
montesquiou

(3) Whistler, Arrangement in Black and Gold: Comte Robert de Montesquiou – Fezensac, 1891-92, Frick Collection.

 

Marcel Proust fue muy cercano al conde y a Yturri, al punto que fue su padre, el famoso médico higienista Adrien Proust, quien diagnosticó la diabetes que terminaría tempranamente con la vida de Yturri y dejaría desolado a Montesquiou. Su madre fue a visitar al secretario cuando estaba enfermo dado que Proust era demasiado hipocondríaco para hacerlo y salía muy poco de su casa.

En 1910, con motivo del centenario de la Revolución de Mayo,  Caras y Caretas publicará una entrevista a Montesquiou, como representante de las celebridades europeas de la época, en la que le pide su opinión sobre la Argentina. El confiesa que sabe muy poco sobre nuestro país pero aprovecha la oportunidad para dejar por escrito una afectuosa elegía a su amado Yturri. Y, tal como lo señala Bazán, ésa será la primera vez que aparezca una nota sobre una relación amorosa entre personas del mismo sexo en una época en la que el tema no aparecía de ningún modo.  Ambos fueron enterrados en el cementerio de Gonards en Versalles y ambos tienen sus retratos en el Museo d ´Orsay, el de Yturri lo hizo Antonio de la Gándara en 1886 cuando el modelo tenía 26 años. (4)

Todo esto me provocó ligar esa dedicatoria de Rodin que obró como magdalena proustiana.

(4) Gabriel de Yturri por Antonio de la Gándara, 1886, Museo de Orsay.
(4) Gabriel de Yturri por Antonio de la Gándara, 1886, Museo de Orsay.