“El teatro es ideal para pensar la historia”, entrevista a Roxana Berco

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La boda de Fanny Fonaroff, de Roxana Berco, inició su segunda temporada, esta vez con Roxana como parte del elenco de actores. Con varios premios y muy buena crítica, la obra se ubica en la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen donde se entrecruzan los destinos de varios personajes dentro de un complejo entramado político y social.

En Leedor entrevistamos a Roxana que nos habla de los significados que se van construyendo a partir de un teatro de tema histórico sobre el que se recorta la historia de dos familias, una italiana y otra rusa.

Lo individual y lo colectivo, lo público y lo privado, lo masculino y lo femenino, el adentro y el afuera son opuestos que elabora tu obra, ¿cómo los fuiste presentando?

Cada personaje, tiene un colectivo que lo contiene, pero a su vez tratamos que sus propias paradojas los pusiesen en el borde de ese colectivo. Los hombres en esta historia están conectados con luchas por la supervivencia de su grupo social, político, religioso o étnico, luchas que los atraen desde la distancia. En cambio en las mujeres se libran batallas internas, entre su deber y su deseo. Sin embargo en cada uno es singular la manera de relacionarse con eso. La frontera entre el adentro y el afuera se desdibuja en el espacio para narrar la permeabilidad de los mundos de esos personajes, que recuperan el clima comunitario de los primeros barrios.

Actualmente, hay una vuelta a ciertos temas históricos dentro del teatro, ¿por qué pensás que algunos autores se vuelcan a la historia o por qué vos elegiste un tema histórico?

Creo que nuestra historia está siempre presente, lo que varía es el modo de vincularse con ella. Pero siempre tenemos que construir un mundo común. Para Spinoza “La política es el arte de la convivencia. No solo entre humanos. Toda acción es política porque modifica nuestra forma de vivir juntos”. Y está profundamente relacionada con nuestra forma de narrar lo que ocurrió. Eso fue clasificado en cada momento por el poder de turno de diferentes maneras, según las distinciones que les convenía privilegiar, pero en la experiencia sensible de nuestros ancestros o de los que no lo transmitieron pudo ser muy distinto. El teatro es ideal para pensar estos temas haciéndonos vivenciar las paradojas de cada momento histórico.

La presidencia de Yrigoyen, paradojal por su impronta popular confrontada con los hechos represivos y trágicos que ocurrieron durante su gobierno, nos pareció ideal para que las preguntas que se hicieran los personajes, no tuviesen respuestas lineales. Buscamos una época de fuerte conmoción social, pero de límites difusos, porque la información se veía restringida dada la simultaneidad de los acontecimientos y las distancias. Eso permitió ubicar los factores incidentales sociopolíticos que pesan sobre los personajes en una gama de temperaturas dramáticas más sutiles, dejando ver el peso simbólico, magnético y energético de los acontecimientos

 ¿Qué te aportó el realismo mágico en función de lo que querías decir?

El amor por lo latinoamericano, por nuestras historias, por esos personajes que no distinguen entre lo onírico y lo real, y una percepción del tiempo que nos resalta lo cíclico, la repetición y la diferencia en la repetición.

Relacionado con lo anterior, ¿cómo se desarrolló la investigación que hicieron con el elenco sobre el realismo mágico?

En cuanto a lo temático, durante un año hicimos una investigación sobre la teatralidad subyacente en el realismo mágico, tratando de dar cuenta de la emotividad que encierran las vivencias, tan argentinas y latinoamericanas, de una comunidad que tiene que aceptar la convivencia entre etnias y religiones con sus múltiples modos de interpretar los acontecimientos particulares y sociales. Los personajes surgieron de relatos sobre nuestros antepasados, sobre sus luchas por la supervivencia propia y colectiva, y su deseo de integración. También quisimos trazar líneas de continuidad y similitud con nuestro tiempo, en el que la intolerancia, la división y los éxodos toman carácter de peste, que se traslada de continente a continente y de generación en generación. Y sin embargo, la vitalidad de los encuentros, la gracias particulares de cada ser deben prevalecer.

En cuanto a la estructura del relato, hay una trama en la que es importante sentir cercanos a los personajes. Intentamos respetar en el vestuario el estilo de la época. Contamos una historia que tiene un principio, un desarrollo y un fin. Sin embargo, hemos tratado de agujerearla, interrumpirla, velar algunas informaciones, romper la cuarta pared e introducir algunos elementos oníricos para abrirla a nuevos sentidos y lograr ese fluir aéreo que nos inspiró el material del que partimos, manteniendo un equilibrio en una narración definida y a la vez dinámica.

¿Qué ventajas te dio ocupar los tres roles de autora, directora y actriz? ¿Cómo fuiste manejando esos diferentes lugares?

Durante los ensayos fui directora y autora, y durante las dos primeras temporadas solo fui directora; y ahora solo soy actriz y a veces directora. Las ventajas están dadas por tener un equipo que lo hace posible. Todo es novedad para mí. Algo así como la desnudez.

La Boda (69) copia copia

Funciones: sábados a las 22

Teatro: El excéntrico de la 18

Dirección: Lerma 420

Informes: 4772-6092

Foto Portada: Marcela Russarabian