Perfectos desconocidos

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Alex de la Iglesia ya nos tiene acostumbrados a sus desopilantes comedias a partir de premisas improbables, pero que luego retratan tan bien la naturaleza humana.

En el caso de Perfectos Desconocidos se trata de una remake del film italiano de 2016 Perfetti Sconosciutti de Paolo Genovese, cuya trama se centra en una cena de amigos que da un giro inesperado cuando deciden participar de un juego: dejar sus celulares en la mesa y compartir con el resto en voz alta cuanto mensaje, audio, foto o mail les llegue. Los secretos, que no lo son tanto para el espectador (De La Iglesia se asegura de hacer suficientes guiños en la trama y close-ups a los personajes para que nos vayamos avispando) irán convirtiendo la velada en una escalada de tensiones -y risas- hasta que la situación se torne insostenible.

Algo de todo esto nos evoca a la propuesta de El ángel exterminador de Luis Buñuel, en tanto ninguno puede o quiere abandonar la cena en pos de mantener las apariencias, aunque es justamente esta mascarada la que expondrá el lado más desagradable de cada uno.

El marco del conflicto tiene, además, un componente fantástico: hay un misterioso eclipse lunar que altera los humores de las personas, el clima y el tiempo. Este elemento mágico supone una clausura del relato inquietante para el espectador: a algunos les tranquilizará que una suerte de deus ex machina retorne el orden al caos, pero a otros nos deja con la sensación de que nuestro status quo burgués esconde una naturaleza humana bestial.