Una forma poética y artesanal de hacer Cine: Entrevista a Guillermina Pico

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La bella y desafiante la opera prima de Guillermina Pico, Borrà todo lo que dije del amor porque no sabía bien quièn era. se estrena este jueves en Buenos Aires. Charlamos con ella sobre el film, sus motivaciones, sus recursos fìlmicos, y la expectativa de este estreno.

 

Blanca Marìa Monzón: ¿Cuales fueron tus principales objetivos a la hora de filmar?

Guillermina Pico: Esta es una película que ha brotado (con el tiempo) de la apertura de esa piel dura, tras los que se esconden la ternura, la vulnerabilidad y el asombro. Empecé a filmar casi diariamente mucho de lo que vivía. A los meses me vine a vivir a Buenos Aires a un departamento junto con mis hermanos que estaban estudiando. Hacía siete años que no vivía con ellos, desde que me había ido de mi casa para estudiar en Córdoba. Volví varias veces a La Pampa a ver a mi familia y durante varios años más seguí filmando ininterrumpidamente: la casa materna, cielos, caballos, jardines, mis hermanos, mis padres. Me acerqué a la superficie de todo, con el objetivo de meterme entre las cosas. Quizás sin darme cuenta usé la cámara como la herramienta que me permitió aclimatarme a una vida nueva, algo que mediaba entre las cosas que había dejado; las heridas abiertas y el amor filial. Una herramienta que me permitió redescubrir lo próximo. Grababa para mí, para un registro de necesidad personal.

 

 

BMM: Partiendo de la idea de que este documental es cine experimental, ¿cómo definirías este rótulo en relación a su esencia pictórica y al tema de lo autobiográfico?

GP: Creo que el cine, como todas las artes, en su espíritu es muy libre y su espectro y sus rangos muy dinámicos, más allá de que todo el aparato a su alrededor sea tremendamente conservador, no sólo porque conserva el tiempo, sino porque tiene muchas instituciones que defender. Con la tecnología de producción y distribución tan tan al alcance, las bases están dadas para que las películas que experimentan con las formas y los temas sean las más y no las menos…No quiero citar las famosas palabras de Truffaut sobre el cine del futuro, pero si me resuena mucho que “La película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela autobiográfica.”  Y agregaría a autobiográfica, la cualidad de fragmentada. Eso me parece que en mi película, aparece de una forma muy contemporánea, formas narrativas más ligadas a Internet y a la producción y almacenamiento de imágenes constantes, al uso diario, como una forma narrativa donde el fragmento se vuelve unidad que no avanza, pero que profundiza.

BMM: ¿Que repercusión tiene para vos el uso de la cámara en mano respecto de la subjetividad?

GP– Creo que es una forma asociada a la subjetividad por el uso que ha tenido, pero una forma es fácilmente reproducible y en sí misma no es nada. Creo que cada película construye el universo de sentido.

BMM: ¿Cual sería para vos el sentido del cine?

GP- Me parece difícil responder esta pregunta, como directora cada proyecto ha traído su forma y cada una tiene implícitas distintas maneras de concebir o pensar las partes de lo cinematográfico: el rodaje, el montaje, los personajes, la intervención…sin dudas el cine para mí es un campo de juego donde me permito volcar inquietudes artísticas y explorar intereses y sensibilidades, y roles. También soy actriz y colaboro en todo tipo de proyectos de amigos y directores que admiro. Creo que el cine es un arte, y está bueno ponerse al servicio de formas originales y personales de concebirlo, para todo lo demás existe Mastercard. Al menos eso ha sido para mi, además de una fuente de gran placer, ver cine, de todas las formas y los colores.

BMM: Pensando en los múltiples roles que estás cubriendo, me refiero al de directora, guionista, fotógrafa, montajista y demás. ¿Cómo fuiste pensando las posibilidades de intervención en relación a la narración?

GP: La película es ciertamente artesanal, por eso se entiende que cubrí todos estos roles… A ese respecto pensé algunas cosas y decidí: que no usaría voz en off, que utilizaría textos de diarios escritos, y que aparecería en momentos puntuales que son escenas filmadas para la película. Las participaciones donde intervengo o hablo con los personajes que filmo fueron azarosas y como te comentaba, previas a la idea de hacer una película. Pienso que cuando simplemente estaba filmando y acumulando videos, no estaba con la idea de estar haciendo una película pero si que filmaba como muchas películas documentales que había visto y me interesaban en ese tiempo: cine de no ficción y experimental de creación con usos muy ricos: los Diarios de David Perlov, Gunvor Nelson, Jonas Mekas, los documentales de Naomi Kawase, las películas de los hermanos Maysles, y mucho cine experimental que consumía en esa época que viví en Barcelona e iba mucho al cine del CCCB.

BMM: ¿Cómo fue el proceso de montaje? ¿Y qué porcentaje de imágenes fueron pensadas para el documental?

GP: Editar la película fue complejo, fue casi todo el trabajo, de un par de años. Edité sola. Terminé más desordenada de lo que me hubiera bancado de otro editor, pero no podía hacerlo con otra persona, ni se me cruzó por la cabeza. No creo que sea más noble trabajar sólo que con otros, pero esta soledad era necesaria para ese momento, creo que no hubiera podido hacerlo con otra persona. El resultado es una ingeniería rara y sutil, siento que un poco fue como un trabajo de bordado.

BMM: ¿Cual es tu expectativa con la recepciòn de tu pelìcula. ¿Qué tan factible imaginás que se entienda esta forma poética y artesanal de hacer cine?

GP– Creo que la película refleja cierta complejidad de la vida y los modos de narrar, no creo que frustre ni asuste al público. En concreto la película es sencilla. Y si uno se entrega a la experiencia que propone, puede navegarla y encontrar herramientas que lo acompañen, digo, no es una película intelectual, nada más lejos. Puede ser un poquito sofisticada, pero, la verdad, es que nadie necesita que se le explique todo en detalle ni que se dilucide cada idea explícitamente, digo… la vida no es así… ¿Por qué tendría que serlo el cine? O las artes? Es todo mucho más complejo y rico y equivoco. La película al usar estos materiales rescata el poder de la vulnerabilidad y el proceso, no como un gesto o un tema, sino como un lenguaje en sí mismo. Porque hay un relato, hay legibilidad y coherencia, pero es una narración en un tiempo presente que se actualiza constantemente. Es una película hilada y construida con cuidado sobre premisas muy delicadas, materiales fragmentados, y en eso se parece mucho a la vida.

BMM: ¿Cómo surge la idea del nombre que le diste a este documental?

GP– El titulo surgió mientras montaba, apareció con las primeras imágenes y lleva en sí un sentido. Lo lees y te remite a un pasado, si se quiere, ficticio, ajeno, pero que aparece al enunciarlo, y al mismo tiempo cercano, porque es un otro que habla de cosas íntimas. Lo íntimo, en la película, aparece como eje central: lo íntimo en relación a otro, y lo íntimo como la cercanía a uno mismo, aquello que no se le dice a nadie, el paisaje interior de una primera persona y un discurso privado. El título es una confesión del poder de la vulnerabilidad, porque dejándola suceder da lugar a  a formas mejores de estar. Si te dicen “Borrá todo lo que dije del amor…” podés intuir que ese alguien, dijo, al menos, algunas cuantas pavadas antes de suspender el juicio. Que le llevó un rato enterarse y que es probable que no sepa aún hoy, ni nunca, responder quién es pero que haya reconocido una trampa en la pregunta, aunque vuelva a caer.