“No somos un packaging que el otro tiene que comprar”, David Páez

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David Páez es actor, director, dramaturgo y docente de teatro. En este momento, además, es parte del grupo Caníbal, donde trabaja como actor en Una furia patria, de Andrés Binetti, –galardonada como mejor obra de teatro en el festival Fauna de la UNA (Universidad Nacional de las Artes)–.

Como autor y director, estrenó Linda de día, una obra que aborda el tema de la dictadura de la imagen, en especial en el mundo del casting y la publicidad. Los cánones de belleza, la aceptación de otro, la competencia son algunos de los temas que se entrelazan en la historia de cuatro actrices que tienen que lidiar con las exigencias laborales.

En Leedor, conversamos con David Páez que nos cuenta un poco más de la obra.

¿Cuánto de autobiográfico hay en tu obra?

Yo creo que siempre aparece algo personal en cada obra que hago y en el arte en general. Cuando hay una necesidad y deseo de expresarse de alguna de las formas del arte, siempre se pone en juego algo de uno. El arte es exposición y para generar ese lugar de empatía siempre hay que desnudarse.

¿Por qué elegiste posicionarte desde la mirada femenina?

Hay ciertas cosas que te atraviesan, y ver cómo la mujer pelea por sus derechos y cómo el machismo sigue peleando por no perder su lugar de poder me llevo a querer trabajar desde la mirada femenina. Creo que como hombres tenemos que acompañar y difundir de todas las maneras posibles la cosificación de la mujer y mi lugar es el teatro.

El teatro siempre es político; quieras o no, siempre estás dando una opinión, y en este caso creo que la voz necesaria era la de ellas.

¿Qué tuviste en cuenta a la hora de llevar tu propia obra a escena?

Primero y principal, la necesidad y el deseo de hablar de este tema y trabajar con gente que quiero y confío para llevar adelante este proyecto. Crear un ambiente cálido siempre me es más productivo a la hora de trabajar. Después, obviamente, encontrar de qué manera contar y cómo llevarlo a un lugar que me resulte atractivo y siempre con cuotas de humor, porque creo que hasta en los momentos más trágicos nos podemos reír y desde ahí construir. Creo que toda crítica debe ser constructiva.

La cuestión de la imagen es muy decisiva en esta época. ¿Cuál es tu postura propia al respecto?

La imagen vende, y creo que desde ahí radica una cantidad de problemas, porque se convierte en una necesidad para trabajar a raíz de un estereotipo en el que todos estamos inmersos. Yo creo más en una persona sana, acorde a su contextura, con una buena alimentación ordenada. Nos venden ideales de cuerpos retocados por photoshop y eso nos hace creer que tenemos que ser o estar de determinada manera para gustar, y de esa forma nos convertimos en una especie de packaging que otro tiene que comprar. Ojalá entendamos que la salud es la prioridad y estar preparado para lo que uno desea realizar en la vida; así cuando aparece esa oportunidad que estas esperando, te encuentra en el momento justo en el lugar indicado.

Como actor, ¿qué peso tiene en tu propia vida esto de la tiranía de la imagen?

Entiendo el juego de la actuación, la cámara y demás… Trato de comer sanamente, no llevando dietas absurdas, sino alimentándome conscientemente para poder estar plástico a la hora de trabajar y me gusta salir a correr por una cuestión de salud mental, ya que hacer ejercicio me despeja la cabeza, es un buen desestresante para mí.

Todos somos seres únicos e irrepetibles y la imagen de cada uno es particular a la energía de cada ser. Todos debemos trabajar en quiénes somos y no en quiénes quieren que seamos.

Funciones: viernes 21 h; Teatro: Espacio Tromvarte; Dirección: pasaje Santa Rosa 5164

Reservas:tromvarte@gmail.com o al Tel. (011) 2132-9657

O por www.alternativateatral.com