Lua, la nena que elige su propia aventura

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Si Jane Austen sufrió en algún modo por culpa de las circunstancias, fue por la estrechez de la vida que le impusieron. Una mujer no podía entonces ir sola por las calles. Nunca viajó; nunca cruzó Londres en ómnibus ni almorzó sola en una tienda”. Virginia Woolf, Una habitación propia.
Como siempre, o como casi siempre ocurre, cuando se habla de un relato de aventuras sus protagonistas suelen ser varones. Son héroes y nunca heroínas quienes tienen una misión que cumplir, un dragón o un ejército al que vencer y una doncella a la que rescatar. Y esta fórmula se repite, y se repite con más insistencia cuando la historia se trata de piratas y está destinada a un público infantil. El capitán de un barco, un marinero valiente o temeroso que se interna en los mares, un pirata despiadado, suelen ser comunes denominadores con los que concebimos nuestras narraciones canónicas. ¿Acaso no ha habido en la historia mujeres viajeras, marineras, capitanas?

Lua, una pirata entre telas, no sólo viene a reivindicar el protagonismo de las figuras femeninas sino un destino de aventuras y un papel central e insoslayable en ellas.

Esta es la propuesta que se presenta en la sala Gastón Barral de la UOCRA en el marco del mes de marzo. Un mes que sirve para conmemorar un día en el que aún resuenan los ecos de los cantitos y consignas en las calles que hablan de mujeres, adolescentes y niñas reclamando ser escuchadas.

La historia tiene como eje central el relato de una nena; una nena que trabaja con su madre y que, aparentemente, guarda como secreto un anhelo, un deseo, la aspiración de convertirse formalmente en una pirata. Lejos de los clisés y estereotipos de género que se ponen al descubierto en la obra con capitanes no tan valientes y marineros no tan experimentados Lua puede coser las velas de un barco, reparar embarcaciones, comandar a una tripulación y conducirla a una isla temible, porque como dice el pirata más avezado en la materia: “nadie ha vuelto nunca de la isla de los vientos huracanados”. Pero parece que la historia puede dar un vuelco porque en este relato no hay otra capitana más valiente que Lua.
El viaje, la osadía y la experiencia de cruzar fronteras, como también la aventura, no son exclusivos de los relatos masculinos. Para escritoras como Mary Shelley, la creadora de Frankenstein, el viaje era una pasión y un deseo que lo abarcaba todo. En sus viajes a Italia cruzó los Alpes y en sus viajes a Génova se embarcó en varias oportunidades. Su madre Mary Wollstonecraft viajó a Escandinavia para intentar rescatar el barco de un antiguo amor repleto de carga de contrabando. Al parecer también fue una pirata y, como Lua y su madre, ambas se sintieron interpeladas por la posibilidad de atravesar los espacios y roles que tradicionalmente les fueron asignados a las mujeres.
Ellas no sólo narraron historias de viajes y de aventuras sino que además las experimentaron y, lo que es mejor, no necesitaron ser rescatadas porque fueron rescataron por ellas mismas.
Tal vez por esta razón, y en un intento desesperado por desmontar prejuicios, Lua reclama con vehemencia: “¿vos también pensás eso que dicen los piratas que las mujeres traemos mala suerte en los barcos?”. Y ante la respuesta que suena a excusa de su madre y de su padre de “esas son tonterías que piensan los piratas”, ella sostiene firme: “lo dicen porque lo piensan”.
Y sí, como advierte la protagonista de esta historia “hay cosas que se dicen y se repiten sin pensar”. Esta y otros tantas frases paradigmáticas es lo que nos deja flotando en el mar y en el escenario la obra dirigida por Mariel Lewitan y coescrita por Lewitan y Lucía Marachli. Lua, una pirata entre telas es un espectáculo de títeres, actuación, música y juegos visuales. Una obra infantil de una enorme profundidad que dialoga con interesantes relatos de la literatura infantil como “La sirena y el capitán” de María Elena Walsh y también de la literatura canónica universal.
Lua, una pirata entre telas nos lleva a observar y a reflexionar sobre aquellas palabras como pirata, valiente y audaz que, lejos de lo que nuestros prejuicios y estereotipos se empeñen en mostrar, no designan género alguno y, al mismo tiempo, que la “aventura” fue, es y siempre puede llegar a ser una temática narrativa y una elección femenina.

Domingo 25 de marzo, 15 hs.
Teatro Gastón Barral. Rawson 42, CABA, UOCRA Cultura