Archivo Aldo Sessa. 60 años de imágenes (o nuestra vida en su archivo).

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DETRÁS DE LA LENTE – Arte y fotografía en el Moderno:

 El Moderno, en esta ocasión, enteramente dedicado a la fotografía ofrece un panorama de tres artistas y tres modos diferentes de fotografiar que se acompañan contrastando y  resaltando, las diferencias entre si. Ellos son, Aldo Sessa, Alberto Goldstein (La materia entre los bordes:1982-2018) y Zanele Muholi.  (¡Salve, Oscura Leona!)

El 20 de marzo, asistimos a la monumental muestra de la obra de Aldo Sessa. Desplegada en la enorme sala del 2do subsuelo del MAMBA  nos da una primera impresión de “esto ya lo vi”. Claro, si Aldo Sessa nos está contando la vida, la nuestra,  desde el año 58 a nuestros días, con la gente que conocimos y la que no, los viajes que hicimos y los que no,  lugares de Buenos Aires que reconocemos y que tal vez ya no estén,  la vida misma parece contenida en cuatro enormes paredes enteramente cubiertas de fotografías de diversos tamaños, formatos, colores, todas….atravesadas por la lente de Sessa, uno de los fotógrafos argentinos más conocidos y publicados.

Bajo una segunda impresión me pregunto aquello de:

“¿donde estabas cuando…?”

Del taller de Quinquela Martín a las madres de Plaza de Mayo, del Mundial del 78 a Charly García, de la pirámide de plaza de mayo grafiteada en plena dictadura al Corralito.  De  Nueva York a la India….imágenes descriptas en una composición perfecta y lineal. La idoneidad de Aldo es indiscutible. La tarea para esta muestra ha sido monumental como monumental es la producción fotográfica del artista en sus 60 años de recorrido, así nos lo cuenta su curadora y directora del Museo, Victoria Noorthoon y equipo, con diseño de montaje de la diseñadora y cineasta brasileña Daniela Thomas, tarea que se tramitó mediante un largo diálogo entre lxs curadorxs y el artista:

“Del archivo de Sessa se tomaron  800000 imágenes para elegir finalmente 700 fotografías  y de cada una de ellas, se desprenden como parientes, otras 40 fotos por lo menos, que no accedieron al podio del MAMBA”

 Así da cuenta la directora del museo del trabajo realizado junto a Aldo Sessa mientras nos invita a seguirla en el recorrido de las fotografías por la sala junto al artista.

La muestra contiene nueve núcleos de interés. Entre los cuales,  uno en especial, el correspondiente al teatro Colón lo ha atrapado, él confiesa y lo indica  la variedad de fotos. Apreciamos un gesto de esfuerzo en un bailarín, un rincón inadvertido, las bambalinas…es evidente que Aldo ha preferido retratar aquello que rodea a la escena central, lo periférico, destacando lo que no se advierte a primera vista. Sin por eso omitir escenarios coloridos y atractivos,  u artistas de otros géneros como el grupo Caviar, o retratos de destacados argentinos con quienes él mismo ha trabajado, como Manucho Mujica Láinez o Silvina Ocampo.

Los comienzos de Aldo Sessa con 17 años de edad, están ligados a la pintura -puesto que él pinta desde niño, al cine y al desarrollo de la industria fotográfica como lo muestran las diferentes cámaras que le  han facilitado diferentes técnicas e imágenes. En la antesala de la muestra una vitrina con folletos, datos históricos y las mismas cámaras que él ha empleado están a la vista hasta la llegada de la era digital.

Desde el desarrollo histórico que se despliega en fotos, apreciamos la era pre – digital, en la que los viajes exóticos no eran parte de una industria turística ni eran para la clase media y que en vez de Google contábamos con  enciclopedias. Percibimos el deslumbramiento del joven fotógrafo y artista por un mundo más misterioso que el de hoy,  al que para conocerlo había que salir a buscarlo.

Por sus fotografías de los rincones de Nueva York o las del campo argentino, lo sentimos como un observador distante, protegido por la lente, bastante lejos del sujeto que fotografía y como él mismo lo dice frente a las fotos del Colón,  eligiendo destacar, aquello que otros no miran. A.S. fotografía tango, aunque no parece que lo haya bailado, fotografía  la tarea del gaucho y no lo adivinamos con sus botas llenas de barro. Se percibe en Aldo Sessa un grado de abstracción muy fuerte en concordancia con su tarea artística como pintor. Propone un contacto estético y distante, compone con precisión. Abstrae y se abstrae.

No fotografía freaks como Arbus, ni tribus urbanas como Goldin, ni supone el viaje épico de Eggleston (actualmente en exhibición, “Les Visitants”, CCK) ni es un cazador ocasional de imágenes. Es un artista cuidado y discreto en su intención. En su interés por la abstracción de imágenes, nos cuenta acerca de la fotografía de la copa de cristal rota, copa que guardó en esa condición por más de un año hasta que una noche decidió fotografiarla y sorprenderse con los juegos de luz que aparecieron en el cristal roto, recomponiendo en la imagen fotografiada,  la copa entera. Aldo Sessa, habla con un tono de voz apagado, bajo, privado, como no queriendo develar su propio misterio, sino el de las imágenes.

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