Yo, Encarnación Ezcurra, Cristina Escofet

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Nuestra historia como nación fue forjada por hombres, pero también por muchas mujeres cuyo esfuerzo fue mayor en tanto tuvieron que luchar contra una sociedad patriarcal que las colocaba siempre en segundo plano. La obra de Cristina Escofet se centra en Encarnación Ezcurra, la esposa de Juan Manuel de Rosas, una mujer inteligente, hábil, conocedora de los resortes más íntimos del poder y con una visión muy clara de lo que el país necesitaba en ese momento.

La Negra Toribia, como se la conocía, sabe que el poder no se pide, sino que se ejerce. No es casual esa afirmación que ella repite en varias partes de su monólogo: “Yo, Encarnación Ezcurra”, como si con solo tres palabras ella dijera: “Estoy acá, soy yo, mujer, dueña de mí misma, orgullosa de mi condición, protagonista de mi vida”. Pronunciar en español el “yo” es una manera de imponer respeto, de asumirse como emisor legítimo poseedor de un capital simbólico en términos de Pierre Bourdieu. Sin embargo, lo que hace más fuerte a este personaje es su condición femenina: de ahí la importancia de unir el nombre a ese yo que se pone a la par de Rosas. Cristina Escofet nos regala un texto que es un testimonio de la lucha de una mujer por mostrar que tiene un nombre y apellido, que tiene individualidad más allá de su compañero y que es artífice de su destino. Desde este punto de vista, Encarnación somos todas en una lucha que todavía no terminó, pero que se sostiene gracias a tantas otras que se propusieron salir del ala protectora masculina.

Un texto tan rico requería de una actriz excepcional, y esa es Lorena Vega. Desde que se incorpora en un sillón en el que está recostada se muestra con una personalidad y un dominio de la escena que sorprenden. Si bien la obra se centra en los últimos momentos de su vida, cuando ya está enferma, no hay lugar para la debilidad. Lorena compone a una Encarnación batalladora, segura; una mujer que es capaz de amar con ternura a Rosas y de odiar ferozmente a sus enemigos; que está orgullosa de su sangre y de ser parte del pueblo, pero que también sabe manejarse entre las frágiles e intrigantes damas de los salones, aunque sin renegar de sus orígenes. Todo esto es lo que traduce Lorena Vega con su voz y con su cuerpo, con la forma de llevar la ropa o de acomodarse el pelo. Sin dudas, es una de nuestras mejores actrices de la actualidad, dueña de una voz que no escatima matices y de una dicción perfecta: ella llena el espacio, dialoga imaginariamente con otros personajes, y nosotros, los espectadores, sentimos que es un privilegio verla actuar.

La puesta, obviamente, acompaña el texto y la actuación. La música en escena de Sebastián Guevara, Agustín Flores Muñoz y Malena Zuelgaray oficia a modo de un coro griego que escolta a Encarnación, reafirma sus dichos y nos deja el eco de algunas palabras significativas que condensan lo esencial de su vida.  En este espacio en el que se mueve la protagonista, están, además las cartas: las que ella escribió a Rosas, u otras que recibió y que corroboran su coraje, su preocupación por su esposo, pero también sus miedos y la terrible ironía de tener que morir enferma cuando hubiera merecido morir luchando.

Hay que destacar, asimismo, el paralelo que surge, de modo inevitable, entre Encarnación y Eva Perón: las dos esposas de hombres fuertes, las dos cercanas al pueblo, las dos mediadoras, las dos preocupadas por el destino de sus hombres, las dos criticadas y cuestionadas desde diferentes sectores. Muchos de los parlamentos de la protagonista de la obra bien podrían haber estado en boca de Evita, en especial aquellos que hacen referencia a la naturaleza del poder y a la traición.

Hay que ver esta obra que dirige Andrés Bazzalo, que va por su segundo año y que merece estar entre las mejores de esta temporada teatral que arrancó con todo.

Ficha artístico-técnica

Autora: Cristina Escofet // Intérprete: Lorena Vega // Músicos: Martín Miconi, Agustín Flores Muñoz y Malena Zuelgaray // Música original y Arreglos musicales: Sebastián Guevara, Agustín Flores Muñoz y Malena Zuelgaray // Dirección musical: Agustín Flores Muñoz // Dirección: Andrés Bazzalo // Funciones: Domingos, 18 h // Teatro del Pueblo, Av. Roque Saénz Peña 943 // Entrada: $250 (Estudiantes y Jubilados $220) // Tels.- Informes: 4326-3606