Converso

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Pequeña gran película, segunda obra de David Arratibel luego de Oirse (2013) que se presentó en la cuarta edición de Espanoramas, y también en el Arfecine. Este documental de tinte autobiográfico recorre el proceso de conversión al catolicismo de tres integrantes de su familia, sus dos hermanas, que se suman a su propia madre y su cuñado.

Espanoramas brinda esta posibilidad, de ver otros cines. En este caso, acercándonos a una propuesta privada y bien propia, donde el artista propone desde su historia personal pensarse a sí mismo y a su entorno, logrando la empatía del buen cine.

Converso, que juega con todas las acepciones posibles, primera persona del presente del verbo conversar (la película habla de reencontrarse, dialogar, contarse qué nos pasa), y el adjetivo con el que se denomina a los que se convierten a una religión nueva. Y aquí hay un punto sumamente interesante, porque pasamos a hablar también de la Historia de España, donde conversos fueron siempre los moros y los judíos, nunca los católicos. O el converso quizás sea el director, único agnóstco de la familia, que decide con este film aceptar en la exposición del caso la historia de los otros, y en cierta manera, en la aceptación, convertirse. Él me hizo notar en la entrevista realizada (y así lo corroboro en el diccionario de la RAE), que conversar en una acepción en desuso significa también: “vivir, habitar en compañía de otros”. En este sentido, es un documental que habla del diálogo y de la convivencia, del respeto al sentimiento ajeno, pero también de lo abierto, de lo inconmensurable, de lo que se quiebra ante algo mayor, del misticismo religioso entendido como una forma de amor, de estar enamorados.

Es muy potente también que aquí, la cámara va pasando de presentar a los conversos como frikis adorables, pero frikis al fin, a personas con creencias, que, aunque seamos agnósticos, ateos, anticlericales, bakuninianos, mueven comprensiones y reflexiones. Su propia familia, católica y de Comisiones Obreras, también le da otra dimensión a la cuestión, mucho más política, como en realidad es toda historia personal.

Cómo está estructurada esta película en temas o capítulos, cómo utiliza la metáfora del aire a través del instrumento musical órgano (muy bien tratado y jugado como un elemento comunicativo) y la misma voz (conversaciones como coros y cantos gregorianos), ayuda a potenciar elementos de ensayo poético. A su vez, cómo entra y sale el propio David del plano permanentemente, cómo pasa de registrador a registrado, la relación entre el padre ausente / el Padre presente, las argumentaciones más lógicas y más afectivas, lo racional y lo emocional, lo ponen muy cercano al documental texturado y de intimidades que más nos interesa en los planteos de los cines contemporáneos.

Converso se proyecta este sábado 24 de febrero de 2018 a las 20 hs en el Espacio INCAA Gaumont del barrio de Congreso. El director estará presente y habrá debate posterior.

Otras películas del ciclo: Muchos hijos, un mono y un castillo.