#espanoramas2018: Muchos hijos, un mono, un castillo

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Llega una nueva muestra de Cine Español en Buenos Aires, del 22 al 28 de febrero, y siempre estos encuentros son una chance única de ver un cine que suele competir en varias plazas internacionales pero que queda relegado a la hora de tener pantalla en nuestras carteleras, sesgadas y más que nunca manejadas por la industria estadounidense.

Por ello, un ciclo como Espanoramas (al igual que todas las muestras de cines latinoamericanos, europeos, árabes, asiáticos que podemos disfrutar), se hace imprescindible. Y no solo en Buenos Aires, ciudad privilegiada para todo lo que sea cultural, que se ha pasado su historia de espaldas al resto del país y a todo el continente, si no que sería una medida de lo más inteligente, justa y muy bien recibida, que pudiera itinerar por todo el país.

Además, Espanoramas 2018, programado por Fran Gallo, permite conocer el material 2017 del novísimo cine español.

Esta edición, la número 4, abre su muestra con una película que recomendamos ampliamente: Muchos hijos, un mono y un castillo, de Gustavo Salmerón, nominada a Mejor Documental en los Premios Goya, y ganadora en la misma categoría en el prestigioso festival de Karlovy Vary 2017.

La película narra la vida de Julia Salmerón, quien ha criado 6 hijxs, uno de ellos el propio director. Julia, a sus 82 años, debuta en la pantalla grande y se instala como un personaje entrañable que al parecer ha calado en los rincones de su patria. Con su catarata imparable de sentido común y contradicciones de todo tipo, como cualquier mortal, es un fenómeno que articula cuestiones sensibles y de una intensidad que al cine le cae maravillosamente bien. Arte/vida, afectos, pactos de ficciones y autobiografías, para armar un relato de 88 minutos en clave de comedia, aunque se presente como un documental, con el que hace mucho tiempo la platea no reía y empatizaba al mismo tiempo.

Muy interesante la mirada cercana, el dentro y fuera de campo del director, en tensión permanente, la reconstrucción de todo un sistema de objetos, el uso de dos o tres significantes que se convierten en obsesión familiar (como sucede en las mejores familias), y la conclusión de que nadie está afuera del miedo a la muerte, la acumulación de recuerdos y el deseo de tener un hogar.

Entre la historia personal y la historia nacional, entre la micropolítica cotidiana y las vicisitudes de la gran historia española, tan trágica, seria, eistencial y circunspecta, Julita parece flotar a sus anchas sosteniendo un humor como hace mucho no se ve, que la hace sobrellevar los avatares de un mundo en el que supo hacer siempre lo que quiso, y sobre todo, en el que supo reirse de todo y de todos, empezando por ella misma.

Ver el trailer:

La película abre el Festival, el jueves 22 de febrero a las 20 horas en el Cine Gaumont de Buenos Aires. A no perdérsela, luego me cuentan…

Mirá la programación completa de Espanoramas 2018, aquí.