Cuentos claros, Antonio Di Benedetto

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Antonio Di Benedetto, escritor mendocino, es sin dudas uno de los grandes de la literatura hispanoamericana. Recibió numerosos premios por su producción literaria, y también se dedicó al periodismo y a la escritura de guiones cinematográficos. Sus novelas y sus cuentos tienen un sello personal caracterizado por ciertos temas recurrentes y por un estilo despojado pero contundente. Entre sus novelas, Zama (1956) fue la que lo colocó en la cima de la literatura argentina.

Cuentos claros (1969) apareció por primera vez en 1957 con el título de Grot. Es una colección de cinco cuentos en los cuales se entrecruzan el surrealismo, la prosa pulida y el gran motivo de este autor: la tensión entre la comunicación y el silencio. Graciela Maturo, en uno de sus artículos sobre Di Benedetto afirma que “Los (cuentos) de Grot parten de experiencias corrientes, anodinas, a veces dolorosas y brutalmente presentadas; detalles destacados en forma expresionista dan vibración interior a una prosa descarnada, en páginas que hablan de soledad, incomunicación, dolor, pero también de amor y de un trasfondo maravilloso de la realidad”.

La espera, que es el gran tema de Zama, se transforma en la marca de Di Benedetto. En los Cuentos Claros, todos los personajes aguardan algo que los aleje del dolor, de la soledad o que, simplemente, les de algún sentido a sus vidas corrientes. Sin embargo, eso que se espera demora o no llega nunca. El padre de “Enroscado” cree que podrá cambiar la actitud de su hijo Bertito que se encierra en sí mismo tras la muerte de su madre; Don Pascual en “Falta de vocación” desea ser escritor; los padres de Rosa Esther en “As” esperan que su hija les reporte algún beneficio económico; Don Salvador Quiroga en “El juicio de Dios” supone que lo rescataran del que para él es un injusto secuestro; el protagonista de “No” cree que podrá recuperar de alguna manera a la mujer que ama.

En relación con lo anterior, es esa espera la que, en muchos de los relatos, se hace más dolorosa cuando la incomunicación y el silencio son tan protagonistas como los propios personajes. Bertito habla solo lo necesario y se encierra en la pieza de la pensión en un enroscarse cada vez más sobre sí mismo; incluso el padre quiere hablarle con una voz tierna, “pero la voz no le sale de la garganta”. Rosa Esther tampoco habla, acepta las decisiones que otros toman sobre su vida, y nunca sabemos si está de acuerdo con ellos. También es el silencio, esta vez algo que no se aclaró en el pasado, lo que determina el encierro y el maltrato a don Salvador.

Los otros dos cuentos, “Falta de vocación” y “No”, están en consonancia con los postulados surrealistas, aunque la prosa de Di Benedetto está lejos de la escritura automática de este grupo vanguardista. Hay sí en los personajes una relación, en ocasiones metafórica o alegórica, con la realidad que los circunda, como ocurre en los cuentos mencionados. En el primero, hay algo fantástico, la presencia de un hecho fuera de lo común que provoca vacilación en el personaje y en el lector, según la definición de Todorov. Es que Don Pascual quiere escribir, pero pierde el control y su imaginación “trabaja sola y empieza a soltar monstruos”.

En “No” se presenta la disolución de la frontera vigilia/ sueño; el personaje se escapa mediante la evasión imaginativa aunque, si para el surrealismo este escape es un acto de creación positiva, en Di Benedetto hay una carga negativa porque él hace soñar al personaje con un sentido de fatalidad o de huida imposible de sus problemas. Estos sueños visitan al personaje para decirle “que por tercera vez, se cerraba el cielo de los años” de la ausencia de aquella a quien tanto había amado.

Podemos concluir que Di Benedetto traza entonces una poética basada en el silencio que implica no solo la adopción de un tema recurrente, sino una actitud de gran rigor estilístico en la que se busca pulir la prosa hasta llegar a decir solo lo esencial, sin adornos, en una absoluta correlación entre forma y contenido. En este sentido el cruce con lo fantástico y con lo surrealista colabora en esa economía al apelar a lo no dicho, a lo sugerido, a lo metafórico. Cuentos claros es hasta en su título una declaración literaria del autor.

Ficha técnica

Antonio Di Benedetto, Cuentos claros, Adriana Hidalgo editora,160 págs.