Berlín y San Pablo: Cine y literatura en las dos grandes bienales de 2018

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Este 2018 trae dos grandes eventos en el campo de las artes visuales: los encuentros de Berlín y San Pablo, cubriendo el segundo semestre del año de cierta expectativa para las almas nómades que gustan de viajar por amor al arte.

La 10a Bienal de Berlín toma como lema la canción popularizada por Tina Turner, We don´t need another hero, que ofrece una mirada contra la guerra, entre apocalíptica y desarmada, y cómo juega en el mundo contemporáneo.

Fue tema de la película Mad Max beyond thunderdome, dirigida por George Miller y George Ogilvie en 1985, donde la propia Tina trabajó junto al infaltable Mel Gibson.

Como dice su letra: Out of the ruins, out from the wreckage, Can’t make the same mistakes this time, We are the children, the last generation, We are the ones they left behind, And I wonder when we are ever gonna change? Living under the fear, till nothing else remains…

Ahora bien, por eso de que la curaduría es una práctica que abreva de todas las artes sin quizás profundizar demasiado en ninguna, construyendo artefactos visuales muy cercanos al show (así de hecho se dice exposición en inglés), este tema de la Turner y la parafernalia distópica parecen entrar muy bien en lo que puede ser un lema bienalístico.

En efecto, We don’t need another hero, con curaduría de Gabi Ngcobo y equipo conformado por Moses Serubiri, Nomaduma Rosa Masilela, Thiago de Paula Souza e Yvette Mutumba, será el eje de la 10 Berlin Biennale for Contemporary Art que se extenderá del 9 de junio al 9 de septiembre de 2018.

Justamente dos días antes de que finalice comenzará la 33 Bienal de San Pablo, que tiene como lema “afinidades alectivas”.  El nombre está tomado del cruce de una novela de Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt 1749-1832), padre de la literatura romántica, quien obtuvo la inmortalidad, sin dudas, escribiendo sobre su búsqueda (Fausto, dos partes, 1772 y 1831).

La profusa literatura de Goethe ha dado versiones de ópera, cine, más literatura, danza, pintura… ahora tendrá su apropiación, libérrima seguramente, como lema curatorial de una Bienal. Creemos que al alemán, que se sentía un cabal hombre renacentista, le debería encantar estar en San Pablo y ser parte de un proyecto de obra de arte total como es una Bienal, la segunda del mundo, detrás de popularidad, cantidad de visitas y años de sostenerse en el campo del arte.

Aparte de ello, el cambio en el adjetivo (electivas de Goethe por afectivas para dar el eje curatorial de la Bienal Afinidades Afectivas), tiene que ver con recuperar un clásico del afectivismo y la impronta de la vanguardia brasileña de los 60, la tesis fundante de Mário Pedrosa, De la naturaleza afetiva de la obra de arte (1949), que estudiarán los artistas locales en Río de Janeiro para el giro afectivista del grupo concreto y neoconcreto con Hélio Oiticica, Lygia Pape, Lygia Clark, Iván Serpa… La forma y el afecto, la Gestalt recargada de sentidos políticos y poéticos, anclada en el giro desde Latinoamérica, sus disrupciones políticas, sus proyectos sociales, que irán deviniendo disolución de roles artista/espectador, “necesidad vital”, colectivismos, fe y compromiso hacia el futuro en otras condiciones. Aparte del guiño interno, porque Pedrosa tanto que ver tendrá en sus ideas como crítico con la conformación, en 1951, de la misma Bienal de San Pablo.

Es interesante entonces que dos de los sucesos más importantes a nivel bienalización de las prácticas y conformación de agendas expositivas de este 2018 abreven en literaturas, cine y músicas, es decir, trabajen desde el territorio borderline y extra artes visuales para justificar sus propios artefactos y correlacionar sus propios gestos autoreferenciales. El año pasado atravesamos una 57Biennale de Venecia que ponía el eje en los artistas, Vita Arte Vita, y una 14 Documenta desdoblada en dos sedes, sumando Atenas a la tradicional Kassel, con el sugerente lema Aprender de Atenas. Parece que este año será de leer, de cruzar fronteras y de convertir a los artistas no ya en etnógrafos, aunque muchos agentes aún se sientan con el mecenazgo autorizante y el imperativo de ser descriptores de la cultura que viven, sino, claramente, en intérpretes de la historia del arte, que quizás por aquí ande la curaduría, más que nunca, como intento por organizar una modernidad que se parodia. En San Pablo, en particular, no deja de llamar la atención el interesante hecho de esta vuelta de tuerca: 8 artistas acompañarán como subcuradores de 8 apartados al curador general Gabriel Pérez-Barreiro. (Leé más aquí sonbre el rol curatorial que propone la 33Bienal).

Ampliaremos en nuestras clases y talleres, y por supuesto, in situ, como desde hace 10 años. Estaremos viviendo ambas bienales 2018 (Berlín y San Pablo) en exclusiva para leedor, apasionadas por aprender y compartir este ir a la literatura y al cine que nos propone cierta vuelta al orden, al relato clásico y a la narración clara. De últimas, y eso quizás nos queda como primera aproximación, no otro era el ideal decimonónico de los grandes maestros de las Bellas Artes, que leían a Goethe, sabían de la filosofía de su tiempo, opinaban del campo cultural y andaban bien cerca de la obra de arte total y de las exposiciones universales, que serían hoy nuestras Bienales mucho más sensacionales aún y con toda la carga del turismo cultural, con pretensión de maximalismos y absolutos, la ley y el orden, como la misma modernidad occidental.

Ilustra la nota: borrador de la letra de la canción We don´t need another Hero, del equipo curatorial de la 10a Bienal de Berlín.