Recital de poesía erótica: la exaltación de los sentidos

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“Novio mío, te haré cosas deliciosas; / dulce tesoro mío, miel te llevaré. / En la alcoba, empapada de miel, / gocemos de tu dulce encanto. / Querido mío, te haré cosas deliciosas; / dulce tesoro mío, miel te llevaré”: así arrancó ayer el recital de poesía erótica, con el poema de amor más antiguo del mundo, escrito hace cuatro mil años en una placa de arcilla en escritura cuneiforme y en lengua sumeria.

En el Salón Arte y Palabra, tuvimos en placer de asistir al recital a cargo de Maritza Castro Frías, de Chile, y Guillermo Pilía, de nuestro país, con el acompañamiento musical de María Evangelina Vázquez. El evento fue organizado El Centro de Estudios Poéticos Alétheia, que conduce Graciela Maturo.

Al comenzar, Maritza nos puso en clima y nos definió brevemente la poesía erótica, cuyo tema es el encuentro amoroso, pero siempre desde el arte, con una finalidad estética, lo que la diferencia de la poesía pornográfica. La sutileza de estos poemas se basa, además, en la utilización de metáforas que apelan a la riqueza de los sentidos y traducen las sensaciones de los amantes en toda su belleza.

El recital se organizó en torno a cuatro momentos: introito,  meseta, clímax y final para imitar los distintos momentos de una unión sexual. En cada una de estas instancias, Maritza y Guillermo leyeron poemas propios alternándolos con otros como el mencionado poema sumerio, fragmentos de “El cantar de los cantares” bíblico o algunos clásicos como Federico García Lorca. Más allá de los poemas en sí mismos y de su calidad, hay que destacar las lecturas en contrapunto, las voces femenina y masculina en un diálogo apasionado y tierno al mismo tiempo. En este sentido, fue muy lograda la versión de “La casada infiel” de Lorca. El poema original nos presenta la mirada y la voz del hombre, un gitano que narra su experiencia con una mujer casada: “Y que yo me la llevé al río / creyendo que era mozuela, / pero tenía marido”; en la versión del recital ambos protagonistas conversan sobre el encuentro ofreciendo los dos relatos.

Para finalizar, la muy buena voz de María Evangelina Vázquez, acompañada del guitarrista  Nicolas Salvador, cerró un evento donde el erotismo ocupó cada uno de los espacios de Arte y Palabra –bajo la dirección de Ben Waisman y Graciela Limardo–, un lugar cuya ambientación dio un marco especial a las lecturas.

Este recital empezó en Valparaíso, Chile, el 4 de Enero de 2018,  y luego de la presentación de ayer, se traslada a Berisso y a Miramar, este último el 10 de febrero a las 21 en la Sociedad Española.

Canto Milly

Martitza Castro Frías es una poeta y abogada chilena. Escribe poesía desde los seis años y dentro de la poesía publicó Vivir y soñar (2005) y Los versos de la espera (2016). En el 2017 algunos de sus poemas aparecieron en Nueva poesía y narrativa hispanoamericana del siglo XXI, en Madrid, y en la plaquette Insight en la Argentina y en Chile.

Guillermo Eduardo Pilía es un poeta y catedrático platense. Se graduó en Letras en la Universidad Nacional de la Plata. Ha publicado más de veinte libros de poesía; entre los últimos están Ainadamar y Sobre la cuerda sin red. Recibió numerosos premios en la Argentina y en el exterior. Codirige con Andrés Morales la colección de poesía bilingüe Cuadernos de Casa Bermeja, es vicepresidente de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid y miembro asociado de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna de Nueva Jersey. También es Presidente Honorario de la Unión Hispanomundial de Escritores con sede en Lima.

Fotos: Miguel Ángel Silva