Dulce pájaro de juventud, Tennessee Williams

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Dulce pájaro de juventud es una obra sobre el tiempo, sobre la imposibilidad de detenerlo en ese momento mágico en que somos felices o tenemos éxito. Dice Oscar Barney Finn, su director, que “la angustia atraviesa el espacio íntimo, se desparrama por las calles y hace de la historia de Alexandra y Chance el periplo de dos soledades que, como dos viajeros en un único asiento de tren, se sientan en la misma cama sin alcanzar nunca la satisfacción ni la paz”.

Chance Wayne y Alexandra del Lago se unen en una búsqueda desesperada intentando sostenerse en el otro y valerse de él: procuran revivir esa juventud que simboliza el paraíso, aquello que ya no se tiene, el momento de la inocencia. Son estos dos personajes desesperanzados y solos, abatidos por la vida que cae sobre ellos con todo el peso del fracaso. Chance vuelve a Saint Cloud con la esperanza de recuperar el amor de Heavenly, frente a la oposición de toda su familia, en especial la de su padre, candidato a gobernador. Alexandra, por su parte, es una actriz que está lejos de su época de esplendor.

Alrededor de las dos historias, hay también un trasfondo político y social: la corrupción, la segregación racial –no olvidemos que la obra está ambientada en el sur de Estados Unidos, en Mississippi–, el abuso de poder, el patriarcado y la consiguiente violencia de género manifiesta o solapada. Y en medio de todo, los personajes manifiestan sus deseos y sus sentimientos, pero nunca sabemos cuán sinceros son. Solo se salva Heavenly, quien es la auténtica víctima, engañada y manipulada por el resto, el personaje por quien el espectador puede sentir mayor empatía y quizás la única que merecería ser realmente feliz.

La puesta de Oscar Barney Finn se ubica en el hotel donde están alojados Chance y Alexandra, y donde se realizará un acto de campaña del futuro gobernador. Este espacio de transforma en una metáfora del deseo de todos los personajes porque allí confluyen buscando ese dulce pájaro de la juventud que solo puede evocarse a través de una canción que suena reiteradamente como leitmotiv.

Dentro de las actuaciones, todos los personajes están bien caracterizados, pero sin dudas, sobresale el contrapunto entre Beatriz Spelezini y Sergio Surraco, quienes van creciendo a medida que se nos presentan con todas sus debilidades y sus miserias.

La ambientación y el vestuario de época son impecables y nos sumergen, junto con la música en escena, en el sur estadounidense, que lo sentimos cercano a partir de la universalidad de los temas y de la traducción que busca acercar el lenguaje al espectador argentino. Sin embargo, se podría señalar algún desajuste en el registro al convivir en los diálogos el “tú” y el “vos” de una manera un poco arbitraria.

Foto 8 Dulce pajaro de juventud

Ficha artístico-técnica

Elenco: Beatriz Spelzini, Sergio Surraco, Carlos Kaspar, Malena Figo, Victorio D’Alessandro, Pablo Mariuzzi, Maby Salerno, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastian Dartayete.

Pianista: Pablo Viotti.

Música Original: Axel Kryeger

Letra canción original: Gonzalo Demaría

Diseño de escenografía: Daniel Feijoo

Diseño de vestuario: Mini Zuccheri

Colaboración en vestuario: Paula Molina

Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco

Asistencia de iluminación: Facundo David

Diseño de peinados: Ricardo Fasán

Diseño de maquillaje: Elisa D `Agustini

Fotografía: Mili Morsella

Prensa: Duche&Zárate

Producción ejecutiva: Sol Vannelli / Verónica Dragui

Asistencia de dirección: Mauro J. Pérez / Lucía Cicchitti.

Dirección y puesta en escena: Oscar Barney Finn

Funciones: jueves a domingo a las 20.30 h

Localidades: $ 300. Jueves día popular.

Centro Cultural 25 de Mayo – Av. Triunvirato 4444 – CABA

Agradecimientos: Leonor Benedetto, Gonzalo Heredia y Marcial Berro

Dulce Pájaro de juventud se presenta con arreglo especial con The University of the South, Sewanee, Tennessee. En Buenos Aires gestionó la agencia Marion Weiss por autorización especial de Casarotto Ramsay & Co. Londres.

Foto de portada: Lucas Suryano