Layla M

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Layla M es uno de los tantos filmes que quedó en el camino de las 92 películas precandidatas a los Oscars 2018 en el rubro habla no inglesa. Si bien esto puede parecer un defecto, para quien ande buscando títulos interesantes, ese listado es una ventana abierta a otro tipode cinematografías e imágenes.

Layla M es una producción holandesa, estrenada en 2016 y dirigida por Mijke de Jong. Está interpretada por la joven Nora El Koussour. Narra la peripecia de una adolescente de origen árabe que se radicaliza en los movimientos musulmanes y decide regresar a Oriente Medio de donde son sus raíces. Desafiando a toda su familia que está muy cómoda en el lugar occidental y burgués que le propone Europa, se casa en secreto con un joven yihadista y cumple su sueño de vivir entre sus hermanos y hermanas, participando del entorno de los soldados de Alá, que se sacrifican en ataques terroristas.

A pesar de irse separando cada vez más del universo de una niña árabe en Holanda, tampoco su nuevo rumbo significa un lugar cómodo para ella. La película va virando a cierto humanismo, y uno de los puntos interesantes es la imposibilidad de la niña, en tanto mujer y atravesada por pautas culturales en pugna, de encontrar su lugar en el mundo. La moraleja tiene que ver con plantear estas tensiones identitarias que nos atraviesan, donde, para una niña musulmana en Europa, ningún lugar será ya cómodo y el entramado de subjetividades no encuentra lugar para búsqueda de arraigos y nuevas arcadias.

La película nos abre inquietudes acerca de la posibilidad de diásporas electivas, de exilios liberadores o de construcción de lugares donde sostener la libertad individual dentro del armado colectivo. El fanatismo deja afuera a la protagonista que prontamente se verá en un limbo, prácticamente igual al limbo de los migrados y refugiados, que ella llega a comprender perfectamente con el caso Sirio. Esta contextualización del filme lo dota de un sentido de realidad que trasciende el mero hecho del fundamentalismo, ya que el no lugar de las luchas religiosas pareciera ser la respuesta frente al ataque de Occidente sistemático y destructivo al que están arrojados pueblos enteros.

Muy destacable también la impronta de género dentro de un mundo árabe que puede parecer monolítico, pero que es tan vasto y rico ideológicamente que a momentos se vuelve inasible.