Bolivia bien verde

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Desde el comienzo la propuesta del viaje era más que tentadora: visitar la selva boliviana con tiempos fotográficos, recorrer algunos parques nacionales, sitios históricos, arqueológicos, religiosos, comer en mercados populares, haciendo base en Santa Cruz de la Sierra en una primera etapa, luego pueblos de la Chiquitanía, finalizando en Cochabamba, a ritmo de combi, de picnics, lentamente, disfrutando de ríos, arroyos, cascadas. Con Laura Gravino, fotógrafa, y Beto Guarnieri como chofer, cocinero, acompañante todo terreno, el éxito del viaje estaba garantizado.

Me quedaron grabados en la retina y en el corazón algunos lugares: para el asombro total, conocer el Parque Arqueológico y Ecoturístico de Samaipata con su Fuerte indígena, cuyo objetivo no fue militar sino un centro ceremonial y administrativo prehispánico, es una fuerte emoción. Después de recorrer unos kilómetros en ascenso con vistas asombrosamente bellas, ves emerger en lo alto de un cerro, una enorme piedra de 220  x 65 metros tallada con representaciones de animales, hornacinas, canales y depósitos de agua, con significados mágicos y religiosos a 1.950 metros sobre el nivel del mar;  hay también ruinas de casas del sector administrativo, y de un pueblo inca.

El complejo empieza en el Museo Arqueológico Regional donde podés empezar a entender la importancia del lugar y tomar nota de datos antes de subir al Parque.

Como asentamientos y constructores se registran los mojocoya en 400-800 d. C., luego los chanés, los guaraníes, los incas, y finalmente los españoles, dejando abandonado el sitio en 1650; la selva lo fue tapando y resguardando aunque de a poco se van desdibujando los grabados por efecto del tiempo ya que la roca es de composición arenisca. Una chica boliviana se asombraba de la diferencia entre su visita con la escuela cuando era pequeña y su visita hoy ya adulta. Recién en los últimos años, el sitio arqueológico fue estudiado científicamente (el guía que nos acompañó fue parte de la primera expedición en 1972) y en 1998 la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad. Está “descubierta” una pequeña parte de todo lo que registraron los arqueólogos; impresiona saber que caminás por encima de construcciones sin destapar.

Pero la obra del hombre está ahí, más allá de las luchas entre los pueblos, las construcciones vencen al tiempo…

Los cementerios al costado de la ruta con sus especiales flores muy coloridas, lucen un contraste desde la vida homenajeando a sus muertos y son verdaderas obras de arte popular.

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El Parque Nacional Amboró, subiendo de 320 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, abriéndose paso detrás del guía por senderos umbríos, llenos de helechos gigantescos donde por momentos no ves el sol, escuchando toda clase de trinos es una experiencia sensorial donde ninguna foto, grabación o filmación dará acabada cuenta de la húmeda espesura por la que caminás.

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Un poco más abierto en vegetación, el Parque Las Cuevas, con unas cascadas imponentes donde encontrás muchos lugareños que se bañan, gozosos de disfrutar de semejante maravilla.

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Chiquitanía asombra por la labor de los Jesuitas que se instalaron en la zona y fundaron muchos pueblos respetando al indígena más que los españoles de la conquista, les enseñaron a trabajar la madera con la que hicieron templos y sus imágenes religiosas; sabido es su triste expulsión en 1767 pero eso no impidió que otros europeos tomaran la posta y restauraran gran parte de los templos; la música que enseñaron sigue siendo un hito de reunión y los años pares se realiza un festival de música renacentista y barroca.

Mención especial a los guías de turismo y museos, muy preparados y simpáticos, de ahí también sacamos algo del conocimiento del momento político que está viviendo Bolivia, sabíamos que estábamos en la zona bastión de la oposición a Evo Morales, la zona más rica del país, tanto que el viernes 12 de enero le hicieron un paro total de actividades que se hizo sentir hasta en los pueblos más pequeños de la región. Con respeto escuchamos las quejas tratando de entender sus razones, todos acuerdan con que los primeros años de gobierno fueron muy buenos pero que en este momento no quieren su reelección y tampoco los cambios que quiere hacer al Código Penal.

¿Cómo es la experiencia de viajar con fotógrafos dedicados a registrar la naturaleza? Es recorrer 100 kilómetros en 9 horas, parando en la ruta a cada rato, siguiendo el vuelo de los pájaros, el aleteo de las mariposas, aquella nube semiescondiendo el sol, registrando las vistas siempre verdes de Bolivia Oriental (en franco contraste con los Andes de la Bolivia Occidental, la más conocida por el turista), fotografiando algunos rostros de lugareños, la escritura de los muros, la ruta misma! Viajan con la cámara al cuello, con pesados lentes en su mochila, y otros más chiquitos en sus chalecos, con apasionados ojos registran todo lo que ven, sobre todo pajaritos que luego irán a engrosar la lista de especies vistas en el día, sin dejar de filmar el ruido del agua, las charlas de los guías especializados, de algún vendedor callejero pintoresco, siempre, siempre, buscando el tesoro más preciado: la foto que registra lugares únicos.

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