Todo lo que veo es mío

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Todo lo que veo (e imagino) es mío.

Las películas en blanco y negro nos llevan a otro universo, nos piden que nos situemos en un mundo sin colores. Todo lo que veo es mío nos exige un esfuerzo más: imaginar la historia, la vida cotidiana de los diez meses que entre 1818-1819 Duchamp y su compañera vivieron en Buenos Aires.

Hay algunas claves para que el espectador imagine la acción, juegos de cámara deliciosos, ejercicios visuales muy cuidados. Pocas acciones repetidas como las interminables jugadas de ajedrez, que piensa obsesivamente Duchamp, algunos juegos de recortar revistas y reordenar frases, leer, bordar, sí, ¡él borda! Muchas horas de haraganear, de disfrutar del ocio, ¿de pensar sus nuevas obras? Algunas escenas que los muestran muy libres a él e Ivonne, jugando con mímica, con sombras, con palitos chinos, haciendo picnics con una amiga. Las cartas que escribe a sus amigos en París marcan un ritmo de expectación por una instancia más que se abre en la historia, pero son sólo eso, lectura de textos con reflexiones sobre la guerra, la paz, sus impresiones sobre Buenos Aires.

En una escena que marca su apropiacionismo (movimiento artístico en el que el artista usa para elaborar su obra elementos de otras ajenas), él juega con elementos fuera del contexto artístico. Descuelga un cuadro institucional, maqueta del barco Cripton Hall, lo abre, lo firma y lo vuelve a colgar. La acción es impecable, asombra su simpleza y decisión del momento.

Recomendada para disfrutar del extrañamiento, para cinéfilos y no cinéfilos que decidan descansar de películas convencionales, lineales, para ejercitar la imaginación.

 

 

Todo lo que veo es mío (Argentina/2017). Guion y dirección: Mariano Galperin y Román Podolsky. Elenco: Michel Noher, Malena Sánchez, Julieta Vallina, Luis Ziembrowski, Guillermo Pfening, Julia Martínez Rubio, Iván Moscher, Gaspar Pouye y Francisco Garamona. Fotografía: Diego Robaldo. Música: Diego Tuñón. Edición: Andrés Tambornino. Dirección de arte: Lorena Ventimiglia. Sonido: Saavedra Sonido. Distribuidora: Cinetren. Duración: 82 minutos. Apta para mayores de 13 años.