#RGB, Juan Manuel Candal

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Novela fragmentaria, fractal, polifónica, paródica, metanovela, #RGB es un texto atípico, de lectura difícil pero apasionante: “Quizás trabajar toda la novela como un rompecabezas multidimensional fuera una idea demasiado ambiciosa, pero pronto estuvo claro que esa era la búsqueda; que los fragmentos proponían así múltiples posibilidades de resignificación. Pensando en el lector obsesivo, se fueron plantando todo tipo de claves escondidas”.

Reseñar la última novela de Juan Manuel Candal exige desandar el recorrido del propio autor, reconocer las claves ocultas, estar a la altura del lector modelo propuesto, es decir, alguien que puede construir un todo a partir de los fragmentos y descubrir los hilos que conectan las referencias, los personajes, las alusiones, los temas.

Antes que nada, habría que decir que una novela de más de trescientas páginas necesariamente se sostiene en torno a un personaje y a su historia. En este caso, leemos la historia de Juan Manuel, la de lo vivido dentro del C.A.U.S.E (Centro de Ayuda Universal Sin Emblemas), la de la relación con sus mujeres; todo narrado fragmentariamente, bien lejos de una estructura lineal. En este sentido, el texto se acerca a la propuesta de Macedonio Fernández que habla de una “novela cuyas incoherencias de relato están zurcidas con cortes transversales que muestran lo que a cada instante hacen todos los personajes”, lo que él llama una “literatura salteada” que exige un lector “salteado” que rebase al lector tradicional de historias realistas. Macedonio agregaba que quería que el lector siempre supiera que “está leyendo una novela y no viendo un vivir, no presenciando vida”. A lo largo de las páginas de #RGB, jamás dejamos de sentir extrañeza, jamás nos abandonamos simplemente a los vaivenes de la trama, porque lo que importa es cómo los lectores vamos zurciendo los retazos que se presentan ante nosotros en cada página y no la lectura de un argumento cerrado dado de antemano.

Siguiendo con lo anterior, hay además un cuestionamiento del tiempo a través de una narración no lineal –como ya dijimos– y una problematización del concepto de verdad, relacionado, a su vez, con el sueño, la ficción y la memoria. Como broche de oro, lo que también aparece puesto en tela de juicio es el narrador y, en consecuencia, hasta el mismo protagonista. Juan Manuel personaje narra su historia y se transforma en una personificación del creador literario, del autor, de ese dios que sobrevuela la novela. Algunas citas bastan para referir esta complejización de las instancias autor/narrador/personaje: “Lo más honesto sería decir que pude construir un relato”;  “La memoria es una religión. Aceptar que existe una verdad grado cero, que lo que recordamos es una representación real de lo sucedido, sobre todo cuando lo que sucedió es una cadena interminable de relaciones físicas y metafísicas requiere una gran dosis de fe”; “¿Qué diferencia hay si fue o no fue así? Estamos metidos en un relato u otro, da lo mismo”. “A través del C.A.U.S.E me reinventé  a mí  mismo”.

Con referencia a los fractales, estos no son algo nuevo para Candal. En Intimidad para el ojo iniciado, que también tuve la oportunidad de reseñar, mencioné la literatura fractal como aquella “que guarda la posibilidad del infinito en las autorreferencias continuadas, como en un juego de espejos enfrentados”. ¿Cómo se da esto en #RGB? A través de la polifonía y la parodia (ambos conceptos entendidos desde el dialogismo que propone Mijail Bajtin): la inclusión del discurso enciclopédico, reproducido en las entradas de Wikipedia que cierran cada una de las partes del libro, y las narraciones intercaladas representan lo que el mismo autor llama la novela preñada que, en sus propias palabras “relativiza el peso del argumento principal, además de brindar pausa y provocar cortes anticlimáticos”. Entre estas historias están, por ejemplo, la del accidente del protagonista cuando sintió que moría ahogado en un arroyo –fundamental para la comprensión de toda la novela– o la historia de Amelia, una de las mejores partes del texto, solo por mencionar dos.

Hablábamos al comienzo también de metanovela, es decir, de una novela que se vuelve sobre sí misma y reflexiona sobre el proceso de creación. Si bien ya mencionamos la problematización del narrador como una forma de reflexión acerca de la creación literaria, Juan Manuel Candal va más allá porque incorpora, una vez terminada la historia principal, textos no ficcionales que dan cuenta de la génesis de #RGB, de los sucesivos cambios, de las recomendaciones de lectores con mirada de escritores, de las fuentes de las que se vale el autor y de su concepción acerca de la novela. Son estas páginas muy reveladoras porque nos obligan a volver hacia atrás y a releer el texto con otros ojos.

Habría mucho más para analizar, pero en el fondo interesa la lectura que cada uno pueda hacer, y en esa lectura, más de uno se va a sorprender con un relato diferente, absolutamente original e interesante: “Una novela es al fin y al cabo también un fractal del momento de una mente –la del escritor– y supongo que cuanto menos color haya en la paleta, más pobre será ese fractal.  Una novela llena de matices intrincados no es necesariamente una buena novela, pero es imposible que no sea, al menos para ciertas cabezas afines, un libro interesante”.

Ficha técnica

#RGB, Juan Manuel Candal, Décima editora, 2016, 378 págs.