Ata tu arado a una estrella

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Sobre Fernando Birri recomiendo dos documentales que son a la vez visibilizadores de su obra y pensamiento: Donde comienza el camino (2006), del rosarino Hugo Grosso, sentido homenaje a Birri que se exhibió en innumerables festivales pero nunca se estrenó comercialmente en Buenos Aires; y el film entrevista de Humberto Ríos, Fernando Birri, el utopico andante (2012).
Este, de Carmen Guarini es el documental de un documental de un documental, que se abre como un juego de espejos infinito cuyo sueño es el cine.
Ata tu arado a una estrella, bello título si los hay.
Bello trailer si los hay:

Es que “No podemos dejar de filmar“, dice por ahí Fernando Birri en medio de una comida con amigos, a modo de explicar el seguimiento de la cámara de Carmen Guarini quien empezó este proyecto allá por 1997 y que en principio iba a llamarse Compañero Birri: un homenaje emocionante y precioso estrenado en el último Festival de Mar del Plata primero, en el de La Habana después, pocos días antes de la muerte del maestro.

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En 1997 Fernando Birri, figura señera del Nuevo Cine Latinoamericano regresa a la Argentina de múltiples y productivos exilios, palabra, exilio, que parece no gustarle del todo: “Nunca estuve afuera, siempre estoy adentro“. El afable, bien humorado, divertido, delirante Birri. Como aquel Dolorcito de Los inundados: “con palabras que no serán muy floreadas, tal vez imperfectas, pero sinceras, eso sí”. El que ya anciano hace jugar a un fantasmita de juguete y se ríe como niño.

En 1997 vuelve a la Argentina a levantar una casa en un rincón de Santa Fe, en un pueblo llamado precisamente Rincón. Más tarde él mismo va a comparar ese topos con el de Sábato, “es como tu refugio en Santos Lugares, eso es Rincón” dice. La película de Guarini empieza cerrando los postigos de esa casa. Momento sencillo pero potente que la película abre hacia un Birri melenudo y barbudo cuya tarea, encargo de la television belga, es rastrear entre personalidades de la cultura argentina la definición de utopía.

Guarini capta el making off de ese proyecto dedicado a los 30 años de la muerte del Che Guevara: Ernesto Sábato, Eduardo Galeano, León Ferrari, Osvaldo Bayer pasan por allí. De todos esos encuentros, el titulo sale, sin embargo de la frase que dice un hombre en una escuela de Santa Fe: El arado es el trabajo, la estrella lo inalcanzable, una lleva a la otra sabiendo de su existencia. Ambas pueden definir incluso la vida en obra de Fernando Birri: enseñar a trabajar, y buscar la magia y la belleza de lo infinito. No hay mucho vericueto teórico en su obra, buena parte de la cual despúes de Tire Die y Los inundados fue absorbida por una producción internacionalizada producida en Cuba, México e Italia.

De escuela a escuela, el film se completa con visitas a la Escuela de San Antonio de los  Baños en Cuba, la Escuela de los Tres mundos y al Centro Experimental de Cinematografía de Roma que recibió una donación hecha por el propio Birri de documentación, libros y peliculas. Dos lugares centrales en la vida del realizador: la escuela es la formación y es la creación.

En estos últimos días, tras su muerte el 27 de diciembre, anduvo dando vuelta por las redes una frase tan bella y precisa de Galeano sobre la utopía que a veces se le atribuye a Birri:

Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se corre diez pasos más para allá.
Por mucho que camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la Utopía?
Para eso sirve: Para caminar.

20 años después de las tomas de esas imágenes de Guarini, Birri, el anciano de alas enormes, fallece en Roma, donde vivía. Y Ata tu arado a una estrella se convierte en un film imprescindible.
Por ahora no se puede ver más que en festivales, seguramente pronto, ojalá, estará en sala.