Partícula elemental de Juan Miceli y Tomás Posse, un minimalismo humanizado

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En muchas ocasiones el minimalismo me impresionó por su maravillosa síntesis y me puso distancia por su frecuente frialdad. No es el caso de Partícula elemental que enhebra con precisión pequeñas caritas, máscaras sufridas, sangrantes a veces, otros pedazos de cuerpos deshumanizados quizás por intervenciones médicas que aquí aparecen representadas a través de un antiguo instrumental que conserva tanto su valor estético como las huellas de su accionar doloroso.

En las paredes, dentro de un mueble antiguo, sobre una mesa, se conforman las instalaciones de piezas mínimas de cerámica sorprendidas entre bisturíes, pinzas y microscopios. Con muy pequeños elementos el dolor de la intervención médica u odontológica se hace presente, incluso aunque parezca muy difícil de mostrar, se siente el padecimiento mental en esas caritas que se abren camino a través de la pared.

Hace un tiempo encontré una carita intentando salir de las piedras de la maravillosa catedral de Amalfi y se la envié a Juan porque me recordaba las suyas. Esas imágenes boqueantes intentando reunir sus pedazos, quizás contando con la medicina para hacerlo, esas pequeñísimas figuras perdidas en el universo como partículas elementales, tratando, quizás inutilmente, de convertirse en personas. Tratando de convertirnos en personas.

También hay en esta muestra de Partícula Elemental, en la galería Le chien noir (alias El perro negro), en Gorriti 5953, un video que se puede ver en ciertos horarios para lo que conviene averiguar antes. Cierra el 21/12, abre de 12 a 18 hs