Tierra sola

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Sobre una idea posible en torno a la lejanía y la libertad se construye este notable documental de la chilena Tiziana Panizza* que tuvo su premiere recientemente en el Festival de Valdivia, donde ganó el premio a mejor película, y que afortunadamente se puede ver gratis y online hasta el 23 de diciembre se en el Festival Margenes.

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En medio del Océano Pacífico, a 4000 km de la costa chilena se encuentra la Isla RapaNui (Isla grande) mejor conocida como Isla de Pascua. Llamada así gracias a un explorador holandés que, sin demasiada creatividad, nombró a esas costas un día de Pascua de Resurrección. Poblado desde tiempos remotos por la etnia polinesia Rapa Nui, la isla sufrió la invasión de los chilenos a fin del siglo XIX y luego la entrega a concesiones inglesas durante el siglo XX. Siendo un enclave de la Armada del país trasandino y hoy, un lugar turístico por excelencia.

Un nudo histórico en el que se mete Tierra sola con solvencia y poesía. Un documental que busca la experimentación y encuentra la crítica historia y política de la sucesiva trama de dominaciones.

Utilizando un relevamiento de material audiovisual asombroso filmados entre los años 30 y los 70, películas de distintos orígenes e idiomas que coinciden en los planos, zurcan las mismas ideas y plantan las mismas hipótesis: la extrañeza de una civilización que vive en medio del mar. La clasificación y organización de ese material es fascinante: un archivo, en 16 mm o en super 8 tratado como si fuera un found footage. Ese hallazgo de 32 películas le obliga también a Panizza a repensar el cine etnográfico como una operación más del cientificismo invasivo. Una serie definiciones le ayudan a sostener la idea de esa verdadera  “documentación fílmica del comportamiento humano”. Comportamiento que será medido, investigado y analizado por los extranjeros a lo largo de décadas.

“Estas son las imágenes de las que te hablé. Estaban rotuladas como viajes.” dice la gráfica en un principio. “No busco memoria, sino patrones. Como el pulso de quienes sostienen la cámara.” Esta me parece una de las frases mas contundentes que escuché sobre el cine hace mucho tiempo. Inmediatamente después la película se mueve sobre esos patrones: casi una decena de tomas de los Moái tomadas desde el mismo ángulo, pero en distintos tiempos.

Revisar esas imágenes la lleva a descubrir la historia de la isla, una historia de conquistas y colonizaciones sucesivas. En una de ellas, la casa del antiguo capataz de la ovejera que parceló y gobernó económicamente  la isla, se convierte con el tiempo en una cárcel que alberga no más de 15 presos. Colocándose en los límites entre la cárcel y el afuera, con puertas entreabiertas o enrejados para estar con la familia, ese espacio se convierte en un punto clave que vuelve una y otra vez como metáfora del encierro. Los habitantes originarios estuvieron décadas encerrados en su propia isla a causa de los alambrados de los extranjeros. El film no deja fuera el reclamo actual sobre las tierras de los aborígenes, como ocurre en el resto del territorio chileno (y argentino).

No hay voz over, un acierto, sino letras al costado derecho de la pantalla que van hilando la información objetiva y la subjetiva. Un entrecruzamiento donde se teje la urdimbre perversa de la historia. Sus protagonistas, ancianos que sobrevivieron a las huidas en barco, los gendarmes, la directora del penal, las familias.

Una historia develada de uno de los territorios míticos del mundo.

No se la pierdan.

Tiziana Panizza (Santiago, Chile, 1972) es documentalista, con máster en Arte y medios por la University of Westminster, Inglaterra (beca Chevening, 2002). Estudió; Cine documental en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba (Beca Ibermedia, 2011). Entre sus filmes están Dear Nonna: a film letter (2005), Remitente: una carta visual (2008), Al final: la última carta (2013) y cortometrajes que integran la trilogía documental Cartas Visuales. Su trabajo ha sido exhibido en FIDMarseille, Visions Du Réel, Festival de cine latinoamericano de Toulouse, European Media Art Festival, Fidocs, Bafici, Bienal de Vídeo y Nuevos Medios, Torino Film Festival. Obtuvo la beca de artista residente en el Bellagio Center for the Arts and Humanities en Italia y el Proyecto A, residencia para artistas en Antártica del Consejo Nacional de la Cultura de Magallanes.