#MDQFest: La familia

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Ficción venezolana de exportación. La familia es la ópera prima de Gustavo Rondón Cordova, que viene de ganar en el Festival de Santiago de Chile y de participar de la Semana de la critica de Cannes. Aquí compite en la sección latinoamericana y lo hace muy dignamente.

Con un tempo de notable intuición y una excelente dirección de actores, Rondón Cordova que cuenta con algunos cortos en su historia, llega al largometraje a través de la historia de un padre y un adolescente que deben huir del monoblock donde viven porque Pedro de unos 13 años, huérfano de madre, se metió en una pelea callejera. El padre, de día, es pintor de casas y de noche, mozo en fiestas de ricos. Según cuenta su director, ambos actores Giovanny García y Reggie Reyes no se conocieron hasta el primer día de rodaje. Sin experiencia profesional el joven Reyes es elegido dentro de un taller de actuación. Tal como padre e hijo en la ficción, esa relación irá armándose con el tiempo y en la escapada.

La Caracas violenta, pobre y marginal es retratada por Rondón desde la mirada de los niños, por eso el film se toma unos minutos hacia el comienzo con un juego de pelota, casi documental. Unos minutos se detendrá allí la cámara. Luego, los niños juegan con armas de juguete, recogen casquillos de armas de verdad, se codean con dealers. Para escapar, el centro de Caracas resulta un lugar seguro.

Padre e hijo no tienen demasiadas palabras, su relación está sostenida más en miradas, como el momento que trasladan bolsas de cemento de un lugar a otro en su lugar de trabajo. Rondón apuesta a las sugerencias, a mostrar una ciudad lejos de la machieta o de la postal para turistas, y de hacer que sus personajes crezcan en una relación masculina por excelencia, y realmente le va bien por ese camino.