La ciencia ficción: un género siempre vigente

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Considerada durante mucho tiempo como de segunda línea, la literatura de ciencia ficción se encuentra en la frontera con lo fantástico y, según Pablo Capanna –que en 1967 inaugura los estudios en español sobre el tema–, “configura el imaginario del todo el siglo XX”.

El origen del término “ciencia-ficción” se remonta a 1926, cuando Hugo Gernsback lo incorporó a la portada de Astounding Stories, la revista que había fundado en 1913, y que a partir de entonces pasó a ser Astounding Science-fiction. En español, “ciencia ficción” (CF) es una mala traducción, demasiado literal del inglés, ya que mejor hubiera sido “ficción científica”, palabra usada por algunos, pero que no prosperó.

Volviendo a Capanna, en la CF no hay interés por los problemas individuales o por los conflictos psicológicos, sino que lo que interesa más son los conflictos del hombre en cuanto a especie. En este sentido, definir el género no es fácil por la variedad de subgéneros que presenta.

Por un lado, encontramos una ciencia ficción hard (dura) con temas estrictamente científicos, por ejemplo, 2001, Odisea en el espacio, de Arthur C. Clarke ; por otro, una ciencia ficción soft (blanda) que incorpora las Ciencias sociales, como la Antropología, la Psicología o la Sociología, por ejemplo, El hombre ilustrado, de Ray Bradbury.

Muchas obras de CF, además, entran en el grupo de las distopías o cacotopías. Ambos términos se construyen sobre la base del término “utopía”, acuñado por Tomás Moro para describir una sociedad ideal, y por lo tanto inexistente. En las distopías, la realidad se presenta como la contrapartida de una sociedad ideal. Son historias en las que el hombre está alienado y sometido por algún poder que coarta su libertad hasta en cuestiones básicas. Ejemplos de este subgénero son Un mundo feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell; y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

Otras clasificaciones nos hablan del cyberpunk, un término que presenta una visión pesimista y desencantada de un futuro dominado por la tecnología y el capitalismo salvaje; la space opera, donde se relatan historias que tienen lugar en el espacio; o las ucronías o novelas históricas alternativas, en las que la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado, donde algún acontecimiento sucedió de forma diferente de cómo ocurrió en realidad.

Como se ve, hay mucho para decir sobre la ciencia ficción y, lo más importante, mucho para leer. A los mencionados escritores, sumamos a Isaac Asimov, H. G. Wells, Philip Dick, Robert Heinlein, Aldous Huxley, Ursula K. Le Guin, J. G. Ballard, Stanislaw Lem, para mencionar solo a algunos. Lo interesante, además, es que ahora estamos en ese futuro que muchos autores imaginaron, y nos sorprende la capacidad de predicción que tuvieron los grandes del género.