Los decentes

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En el panorama del cine argentino actual, Los decentes, no resulta una película cualquiera. La provocación empieza en la predominancia de sus planos generales, rectos y simétricos, suficientemente alejados de los personajes, que esconden más de lo que dicen.

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Una mujer asiste a una agencia a una entrevista de trabajo, entre tantas mujeres más. En plano fijo y medio van pasando distintas candidatas, mirando a cámara y contestando las preguntas de la entrevistadora. Hace tiempo que Belén no consigue trabajo, el espectador podrá sospechar que nunca se dedicó a limpiar casas de otros. Llega a un barrio privado en el que la pulcritud es simétricamente proporcional a la frialdad de la dueña de casa y a la soledad de su hijo, un deportista que entrena dificultosamente luchando contra sí mismo. Interesante este personaje que interpreta uno de los guionistas, Martin Shanly.

En el momento menos esperado, el guión da un giro que hace confrontar ese mundo con otro muy distinto: del otro lado del cerco, por fuera del límite de este barrio, existe un club nudista al que Belén asoma tímidamente y al que se irá integrando de a poco. La joven tímida y silenciosa formará parte de las actividades de este lugar que impulsa la libertad sexual, el amor por los otros, y el despojamiento de las riquezas, una vida de poesía y música.

La soledad y el disconformismo de unos va a chocar con la libertad y la introspección de los otros.  Por fuera de ambos, el conurbano bonaerense vitalmente caótico pero también lleno de desigualdades. De allí viene Belén y hacia ahi irá con el guardia de seguridad en un romance improbable, primero a un parque de diversiones y después a un hotel. En la escena del hotel se podrá comprobar cómo con mínimas situaciones el film logra darles densidad a estos personajes.

Producida en conjunto con el festival coreano de Jeonju, su guión fue escrito en conjunto con Ana Godoy, Martin Shanly y Ariel Gurevich; con algo del cine del griego Lanthimos (Kynodhontas, Attenberg) su director, el austríaco Lukas Valenta Rinner logra una película minimalista y polémica que no debería pasar desapercibida para el espectador.

En Malba Viernes 10 y 24 a las 22:00; sa?bado 11, 18, 25 de noviembre y 2 de diciembre a las 18:00

En Gaumont desde el 16 de noviembre.