Louise Bourgeois y el despliegue de sus metáforas visuales en el Moma.

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Formas orgánicas, manchas rosadas y flotantes, flores que se abren y globos que parecen dar a luz, objetos de puntas romas que entran y salen de otros, mientras jaulas, espirales de bronce, figuras humanas gozosas o dolientes y líneas como enredaderas nos envuelven…colores aguados, rojos sangre y azules vena…Sentimos un vértigo de emociones primarias y elaboraciones secundarias.

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El conflicto de la vida y de la muerte en papel, tela, metal y pintura, los medios expresivos varían,  el significado permanece. Es Louise Bourgeois.

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Una muestra de Louise Bourgeois en el MOMA es todo un acontecimiento. Ella (1911-2010) una creadora genial y prolífica en un museo que tiene los medios para mostrarla de la mejor manera. Estas obras que hoy vemos provienen de la colección del MOMA y de préstamos poco frecuentes, lo que permite un despliegue artístico extraordinario, digno de Bourgeois.

Mirá nuestras notas sobre Louise Bourgeois en Leedor.com 

El eje organizador de la muestra es nada más y nada menos que el proceso creativo de la artista, quien a lo largo de su carrera volvió una y otra vez sobre los mismos temas y emociones, las que siempre la han motivado, sus experiencias arraigadas en la niñez de neto corte emocional y la resolución plástica que las ha hecho tangibles.

Esculturas, dibujos y pinturas giran en relación a una selección de grabados propios de las dos últimas décadas de su carrera entre sus ochenta y noventa años y del principio de la misma en los años ´40 cuando joven. La organización de la muestra es temática, gira alrededor de metáforas visuales que aquí traemos según las vimos en sus obras y en las poéticas reflexiones que citamos.

Arquitectura hecha cuerpo:

“Así como la conciencia arquitectónica de la forma construye, la conciencia psicológica del miedo disminuye” L.B.

En su búsqueda de estabilidad emocional, Bourgeois empleó signos derivados de la arquitectura.  Atraída por las matemáticas desde su juventud, parecía apasionarse por la racionalidad de planos y  líneas aunque el resultado fuera una forma humana. Para L.B. las estructuras arquitectónicas son como habitaciones, o casas que pueden atrapar u ofrecer refugio, dualidad a la que obedece  la serie escultórica Cell (células) que comenzó alrededor de 1990.

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Emociones abstraídas

 “No es  la imagen lo que busco. Ni  la idea. Busco recrear la emoción”.L.B.

Sin duda reconocemos a Bourgeois en la enorme escultura Araña, en las provocativas representaciones del cuerpo humano entero o en algunas de sus partes y en la abstracción de formas,  presente a lo largo de su carrera no desde un lenguaje formal, sino de efectos y connotaciones psicológicas.

Tales efectos se aprecian en pinceladas y formas que al repetirse parecen apaciguarse pero que al re-ordenarse geométricamente aportan una cierta estabilidad o fuerza. Tal es el caso en las espirales en la obra de Bourgeois,  Para ella, “las emociones pueden estrangular y retorcer”.

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Espirales 

“La espiral como intento de controlar el caos” L.B.

Esta forma abstracta, albergaba un amplio espectro de emociones, todas expresadas a lo largo de su carrera: miedo, tensión, ira.  También esperanza y bienestar. Algunas veces la espiral se combina con figuraciones, efecto que muestra direcciones que se oponen, yendo hacia afuera o retirándose hacia adentro.

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La fábrica de la memoria

“Podés recordar tu vida por la forma, el peso, el color…o  el aroma de la ropa en tu placard” L.B.

Si bien Louise Bourgeois se crió en una familia de restauradores de tapices, recién a los 80 años comenzó a emplear telas en sus obras. Fue en ese momento cuando decidió que no tenía sentido seguir guardando ropas o ropa de la casa durante años y  comenzó a colgar vestidos, ropa interior o sacos, en sus esculturas llamadas Cell (Celdas). También las recortó para rellenar volúmenes o hacer collages. Fue tal la actividad que tuvo que contratar a una costurera ayudante. También imprimió sobre ropa de mesa o de cama. Apreció  la manera en que la tela absorbe la tinta y creó libros en los que cubría sus páginas de tela con diseños abstractos, grafismos, manchas, aplicaciones antiguas o marcas de cigarrillos. Testimonios de la historia.

  

En soledad y con otros

“Nos preocupa contentarnos con el cuerpo humano, como luce, como cambia y se transforma, lo que pide, quiere y siente, -sus funciones” L.B.

A lo largo de su carrera, Bourgeois empleó la imagen figurativa tanto para auto retratarse  como para analizar las relaciones con otras personas.

En la configuración de la imagen combina lo real y lo su-real, la figura humana vehiculiza miedos, deseos y vulnerabilidades. Luego de haberse psicoanalizado en los años 50 y 60 se dedicó más de lleno al aspecto físico del cuerpo y a la sexualidad.

Partes femeninas y masculinas tensionan entre si y dan cuenta de su preocupación por la relación entre los sexos, entre los géneros. También exploró la maternidad y el nacimiento. Ya al final de su vida su mirada se volcó más a su propio nacimiento que a su maternidad o a su rol de madre.

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Fuerzas de la naturaleza

“La naturaleza es un modo de comunicación … Son muy fuertes sus metáforas”. L.B.

Bourgeois fue una sagaz observadora del mundo de la naturaleza.

De pequeña disfrutaba de la tierra y de sus frutos, de adulta, disfrutó del campo a pesar de vivir en Nueva York. Se relacionaba con plantas, animales o insectos, “Observando la vida en el jardín, compartimos el mismo amor…” decía refiriéndose a sus tres hijos varones. Los motivos de la naturaleza también aparecen en la obra de L.B. evocando la topografía de la tierra y las formas del cuerpo humano.

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Impresiones duraderas

“Más que un medio de reproducción el grabado ha sido para mí, un medio de creación”. L.B. 

Lo que parece el trazo de un lápiz, es en verdad un grabado cuya técnica ella desarrolló durante los últimos cuatro años de su vida, entre los 94 y 98 años de edad. Un suave grabado (aguafuerte) expandido luego con acuarelas, guache y lápiz. El resultado se aprecia en trazos fluidos, espontáneos, tumultuosos. Temas relacionados con nacimientos, bebés en sacos amnióticos, el amor de pareja, una figura femenina obras que en la sala rodean su reconocida obra el “Arco de la Histeria”.

Las arañas, ya mencionadas, también son para L.B. “criaturas de la naturaleza” a las que ella llama “amigas” colaboradoras en la lucha contra los mosquitos en su casa del campo. Claro que ella podía expresarse artísticamente y términos simbólicos también.

La araña como representación de su madre, tapicera de profesión quien lidiaba con los hilos que tejía. Para Bourgeois coser y producir redes son acciones íntimamente relacionadas.

La muestra logra que el discurso de Louise Burgeois  se entienda no sólo desde de la construcción del género que la atravesó, ni de una intención política, que podría ser también.

De Bourgeois nos llega una subjetividad conformada en los órganos internos que la constituyen, le otorgan sexualidad, la afectan como persona y la expresan como artista.  Su transmisión es  visceral,  física y emocional. Una feminista que trasciende la lucha intelectual y militante hacia lo existencial.

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Louise Bourgeois : un retrato que se despliega
hasta el 28 de enero 2018
en el MOMA, Nueva York.