“No subestimamos la variedad de lecturas posibles”, Tatiana Sandoval

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La Compañía cuerpoequipaje –grupo interdisciplinario dedicado desde hace dos años a la creación e investigación en artes escénicas– va a presentar en cinco únicas funciones Concierto para equipaje (Homenaje a Tadeusz Kantor) y África, sueño de un viaje olvidado.

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Conversamos con Tatiana Sandoval, dramaturga y directora.

¿Qué concepto del cuerpo está detrás de ese nombre?

Cuerpoequipaje resume de modo poético una concepción del cuerpo que nos ensambla a nuestra historia, un objeto indisoluble del sujeto que somos.

¿Cómo combinan el teatro de objetos, el teatro físico, el movimiento y las nuevas tecnologías?

La Compañía cuerpoequipaje combina distintas disciplinas con la fuerte voluntad de indagar y dar forma a un teatro que no nace del texto, sino de la materia. En la escena contemporánea, encontramos que los bordes se han expandido. Podemos ir a un museo y encontrarnos una intervención performática, o en una sala teatral ver a un actor interactuando con un artista que dibuja en escena. En este contexto la Compañía es hija de estos tiempos, nace con una fuerte impronta de investigación escénica, y en estas investigaciones el desafío es asumido por todas las áreas artísticas del grupo que se anima durante el proceso a estar fuera del área de confort, pues cada elemento nuevo tiene detalles técnicos y de ejecución específicos que deben combinarse a favor de la obra.

Nuestra materia prima son imágenes iniciales, conceptos, estados del cuerpo en vínculo con el territorio de los objetos. En este sentido, ellos son nuestro primer mapa, pero a este se superponen otros; el de una actuación de fuerte impronta física que se combina con ellos sutilmente, en Concierto para equipaje, o que se ensambla a las máscaras en África, sueño de un viaje olvidado, para transformarse, y mutar en otro y otro, como en los ritos.

El cuerpo humano y el de los objetos en el escenario se configuran en relación a los objetos sonoros y objetos lumínicos, y el movimiento o coreografía incluye no solo lo material sino también lo intangible que, paradójicamente en este universo que vamos construyendo, tiene que ver con los materiales tecnológicos. Un sonido produce un movimiento, o una máscara se multiplica en el video que se ve dentro de un objeto; el sonido toma fragmentos de la acción y los transforma a su vez en gesto sonoro.

Estos dos primeros trabajos que presentamos en programa compartido Concierto para equipaje y África, sueño de un viaje olvidado, podrían nombrarse como un tipo de dramaturgia escénica que se inscribe en el escenario y que, como ocurre en las obras cortas de Samuel Beckett, el protagonismo es tanto de las luces, como del sonido, del vestuario, y de los cuerpos de la escena, pues todos son actantes que mueven la acción.

¿Cuál es la filosofía detrás de esta combinación en particular?

La investigación artística, sin dudas. Pero una investigación que confía y apuesta a compartirse con el espectador, a despertar su curiosidad, a inquietarlo. Digamos que creemos que este es un rasgo distintivo y fundacional del grupo. Podemos ser preciosistas en un escenario y quedarnos horas ecualizando sonido, pero también podemos mostrar nuestro trabajo en otros espacios: un hospital, una escuela y en la calle, pues el correlato visual y físico de lo que hacemos, así como la calidad de las realizaciones genera impacto. Como artistas no subestimamos la capacidad de variedad de lecturas posibles que pueda hacer el público de nuestro trabajo, ni su avidez por lo nuevo. Como consumidores somos casi programados para tener siempre algo nuevo, pero como público somos tratados regularmente de modo muy clásico. En este sentido, la impronta de formación que tenemos, que es educación artística universitaria y pública, nos ha provisto de un gran interés por la transferencia y el compromiso social. Nos parece interesante, que nuestras obras tengan interlocutores variados y no sean vistas solo por especialistas.

¿Por qué eligieron homenajear a Tadeusz Kantor?

El homenaje fue una oportunidad que surgió en el 2015, cuando me convocaron a participar de un ciclo por su natalicio. Lo que ocurrió luego fue casi un giro poético; en poco tiempo convoqué a un grupo interdisciplinario para dar forma a mi propuesta y comencé a concebirlo como el trabajo escénico con el que finalizaría mi especialización de Posgrado en Teatro de Objetos, Interactividad y Nuevos Medios de la UNA (dirigido por la prestigiosa artista y mi gran maestra en la docencia: Ana Alvarado). El reencuentro con este admirado artista polaco, me otorgó un nuevo impulso para enlazar en la escena obra visual y performance, y me hizo reencontrarme con el valor intrínseco que tiene para mí el teatro:

Tadeusz Kantor, así como su troupe, ensayaban y hacían funciones en medio de la guerra. Así de poderoso es el territorio teatral. Esa es su potencia poética y por eso no muere porque reunirse con otros, para palpitar otros mundos posibles, es un ritual tan necesario como la ficción. Incluso hoy, cuando el juego de espejos de la actualidad nos permite comunicarnos sin vernos, o estar cerca de otro a través de una pantalla, el cuerpo es el territorio simbólico en el que se dirime la batalla del sentido.

¿Cómo nace la Compañía cuerpoequipaje?

Nuestra primera pieza Concierto para equipaje, recibe una Mención del jurado en la categoría Performance en FAUNA, participa de un Congreso Internacional y realiza funciones en el marco del FIBA, recibe varias invitaciones al año siguiente y hasta hoy continúa mostrándose. Con la afirmación de este primer trabajo, el grupo agencia sus potencialidades, reconoce sus intereses comunes y comienza a concebir nuevos proyectos, y afirma su interés en la experimentación y en la investigación artística.

La Compañía integra artistas de distintas generaciones, artistas independientes con gran trayectoria, con estudiantes avanzados, graduados y docentes e investigadores de carreras artísticas de universidades nacionales. La mayoría nos conocemos de la UNA de diferentes carreras y posgrados (Dirección escénica, Actuación, Profesorado de Teatro, Iluminación, Dramaturgia, Teatro de Objetos), pero integran el grupo graduados y docentes de otras universidades (UNSAM, UBA, UNLP) y carreras (Danza, Bellas artes, Fonoaudiología, Psicología). Esto nos hace sentir orgullosos, pues concebimos el arte como una profesión. Muchas de estas carreras artísticas tienen una historia muy joven en la vida académica. Creemos que hoy ya no es posible concebir la práctica artística escindida de la investigación. Así fue delineando su perfil el grupo, asumiendo este fuerte compromiso. Por esto además, a cada proyecto sumamos artistas invitados o ampliamos nuestro equipo técnico y de producción.

África, sueño de un viaje olvidado, condensa un material muy singular de investigación. De algún modo este segundo trabajo fue una pieza fundamental en la confirmación de la Compañía como proyecto además de un nuevo proyecto escénico.

¿Quiénes forman la Compañía?

El concepto de Compañía es de orden profesional, por esta razón el grupo original crece exponencialmente: se suma Yanina Grasso, al elenco que integran las actrices Bárbara García Di Yorio, Rocío Celeste Fernández y Sofía Galindo; Micaela Irina Zaninovich, al equipo de asistentes de dirección que ya conforman Miguel Mango, y Andrea Aguirre León. Cecilia Candia, la compositora de nuestra Compañía, elige componer durante los ensayos y dirige a las actrices para que toquen en escena un set sonoro que se combina con sus composiciones. Los diseños de máscaras y vestuario de Pheonía Veloz implican buenas y sensibles realizaciones (Ivaní Sandoval en el vestuario y Hernán Ferrari en las máscaras). La luz que Diseña Jessica Tortul trae innovaciones; además del trabajo en sala diseñamos un objeto lumínico junto a su asistente Nadia Farías y el escenógrafo Esteban Siderakis. Nos asesoran Mara Padilla, en el trabajo coreográfico y Pablo Gershanik en la interpretación con máscaras. El video, que realiza Claudia Araya López, es integrado a la escena de modo a través del uso de mapping que diseña con nosotros el grupo PIE, Alejandra D´Agostino y Sebastian Pascual. La premiada fotógrafa Patricia Ackerman comienza a seguirnos de cerca en los ensayos, y eso establece un clima muy íntimo y arrojado en el trabajo de registro fotográfico (sus fotos son también una obra nueva del grupo, pues allí se plasman los aspectos más visuales del trabajo), y Gabriela Mesutti en el diseño e imagen es una pieza clave, para la comunicación, así como la prensa que lleva adelante actualmente la agencia Simkin&Franco.

En cuanto a la puesta en escena, pero también para la producción artística, fue fundamental como Compañía poder planificar y saber que íbamos como grupo a poder proyectar nuestros trabajos en el Espacio teatral ElKafka, que cuenta con una dirección artística de calidad y una cooperativa de trabajo de muchos años de experiencia, con buenos profesionales en el área técnica y que encabeza en la producción Paula Travnik.

El trabajo escénico es siempre fruto del trabajo colectivo, y cuando esta tarea suma la dedicación profesional y amorosa de todos sus integrantes, crece en potencia y calidad. Esta es la razón por la que nombro a todos y cada uno de los que conforman el equipo artístico, técnico y de producción. Estamos como grupo muy felices de cerrar el año con estas nuevas funciones. Ahora queda al público el disfrute de esta propuesta escénica de gran poesía visual.

Cinco únicas funciones; Cuándo: domingos 5, 12, 19 y 26 de noviembre 18 h; sábado 2 de diciembre 23 h; Dónde: Espacio Teatral ELKAFKA; Dirección: Lambaré 866 – CABA