Santiago, paranoia y culpa: censuran una obra en una muestra del Archivo de la Memoria

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La escultura Ausencias, de las artistas Adriana Albi y Jackie Simsolo (TAS), cuya imagen acompaña esta nota, fue “cuestionada” en palabras emitidas por los representantes adinistrativos que dirigen el Archivo Nacional de la Memoria, dependiente de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación, y de este modo fue rechazada para ser exhibida en la muestra 8 Mujeres abordando la memoria, que iba a inaugurar para el 4 de noviembre, Noche de los Museos en la Ciudad de Buenos Aires.

Esto pudo saberse a través de un comunicado que emitieron ayer las artistas de la muestra, que leedor fue el primer medio en replicar apenas hecho público. Las artistas decidieron levantar la muestra para no avalar un acto de censura y en solidaridad con este atropello a a libertad de expresión y a la posibilidad creadora.

La obra en cuestión tiene ya su tiempo. Fue realizada hace años y forma parte del proceso de investigación que ambas mujeres vienen realizando en su taller/espacio de arte de la calle Soler. Su trabajo en el campo del arte es, como en muchos casos, sostenido cotidianamente, con un criterio de búsquedas, interpelaciones y atracciones formales, conceptuales, poéticas y éticas. El año pasado fueron invitadas a participar de una muestra individual que devino en esta colectiva donde ahora fueron censuradas. Un hecho sumamente interesante: además de realizar trabajos por separado han desarrollado una potente práctica a cuatro manos, siendo un raro ejemplo de obra de a dos mujeres dentro de la escena artística con autoría disuelta bajo el acrónimo TAS (Trabajos Albi Simsolo).

La escultura, que las artistas siempre llamaron la Señora, a mí me hace pensar en la precaridad de los cuerpos desolados en la subsistencia miserable de un sistema que excluye dolorosamente. La Señora integra otras series posibles de estas artistas, como su reflexión sobre los migrantes, las subjetividades arrojadas a andar para sobrevivir y los gestos abstractos y formales en esculturas que inquietan y conmueven. Debo aclarar que conozco a una de ellas desde hace años y hoy con ambas comparto viajes, clínicas, talleres, pero también festejos, broncas y hallazgos ya que además nos une una amistad. No soy objetiva con La Señora, como no lo soy con nada que me apasiona o me moviliza.

Pero ahora, en estas líneas, trato de pensar qué mueve a este Estado que nos rige desde hace casi dos años ya, que tiene en su haber en tan poco tiempo muchos más atropellos y desmanes que logros. Qué mueve a la gente que maneja un espacio tan delicado, que nos costó tanto construir al pueblo argentino (al que además le pertenece), como es el Archivo Nacional de la Memoria, dentro del predio de la Ex-Esma, a censurar una escultura y negarse a exhibirla porque le hace acordar al cuerpo de Santiago Maldonado, desaparecido el 1 de agosto luego de una represión de la Gendarmería en Chubut y hallado muerto el 17 de octubre.

Se me ocurre que el único motivo para este acto de censura es el miedo y la culpa. La paranoia, en el área del gobierno vinculada a los Derechos Humanos dentro del Ministerio de Justicia, censura esta obra sin ninguna explicación oficial aún.

En estos días otras obras y propuestas artísticas recuperan la figura de Maldonado. A metros del Archivo de la Memoria, tenemos otras dos obras, y sin dudas florecerán las expresiones de un sector de los artistas vivamente comprometido y disidente de lo que se está viviendo en Argentina, que elige no quedarse callado. Conocemos los resultados del proyecto Monumental, donde el propio Fondo Nacional de las Artes estaría becando indirectamente que se erija un monumento a Santiago. Pero en la subsecretaría de Derechos Humanos parece que priman otros criterios, que, reitero, erizan susceptibilidades que deben tener sus culpas para pensar que el arte no puede interpelarnos, porque quizás, tal vez, se sienten acusados.

Lamentamos profundamente la situación, nos solidarizamos con Adriana y Jackie, y celebramos que, en esta noche oscura, una señora sola y abandonada nos despierte debates y discusiones y nos reafirme que la prácticas más nefastas de los censores y perseguidores de la cultura, quedaron en el pasado porque aquí nosotrxs no queremos que vuelvan. Nunca más.

Mirá también el proyecto Monumental donde se propone un Monumento para conmemorar el acontecimiento Santiago Maldonado