Todo tendría sentido si no existiera la muerte, Mariano Tenconi Blanco

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Todo tendría sentido si no existiera la muerte, de Mariano Tenconi Blanco, es una coproducción de Compañía Teatro Futuro y el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), el Festival de Artes Escénicas (FIDAE), el Centro Cultural R. R. Rojas (UBA), el Centro Cultural San Martín y la Comedia de la Provincia de Buenos Aires. Además, fue ganadora del IX Premio Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia.

La obra gira alrededor de una maestra de escuela que vive en un pueblo del interior de Buenos Aires a fines de los años ochenta. Después de enterarse de que tiene leucemia y de que morirá en unos meses, decide aprovechar el tiempo y cumplir su deseo de hacer una película pornográfica. La protagonista vive con su hija adolescente y tiene una hermana menor con la que comparte algunas frustraciones y otros tantos deseos no cumplidos. En esta familia que responde a los estereotipos de la clase media y a las convenciones sociales y culturales esperables en una maestra, irrumpe la dueña de un videoclub –que contrasta con aquella por su mirada desacartonada de la vida y por su visión pesimista de la realidad–, y un actor porno con sus propios rollos a cuesta.

A partir de la filmación de la película, cada uno de los personajes encontrará lo que le dará sentido a sus vidas, porque durante esos días todos mostrarán sus carencias, pero también eso que los hace especiales a los ojos de los otros. Es entonces cuando Todo tendría sentido… presenta un pasaje de los personajes estereotipos a los personajes humanos, seres con los cuales el espectador se identifica plenamente. En este sentido, la obra trabaja con mucho acierto la transformación de los protagonistas que son abordados en toda su complejidad. El lenguaje, la vestimenta, los gestos, la voz, los peinados son reflejos de esa evolución, la evidencia de por dónde pasan los cambios.

Sin embargo, los personajes perderían su fuerza si no estuvieran acompañados de una muy buena puesta que se transforma en un símbolo de lo que pasa en la interioridad de cada uno. El espacio se multiplica, se expande, muta, como lo hacen los protagonistas; el lenguaje también se va desacartonando, y en todo este camino es donde realmente se produce una toma de conciencia de lo que significa ser uno mismo.

Excelentes las actuaciones de Lorena Vega, Maruja Bustamante, Andrea Nussembaum, Juana Rozas, Bruno Giganti y Agustín Rittano. Son para destacar los roles que representan  Lorena y Maruja: la maestra y la dueña del videoclub que aprovechan el humor, ácido por momentos, para sacarle a la obra el dramatismo que podría llegar a tener el tema de la enfermedad y la muerte. Con respecto al humor, este está presente en todo momento. En la filmación de la película porno, por ejemplo, se trabaja con los lugares comunes, con la exageración y con una mezcla de registros que provocan la risa constante del espectador.

Todo tendría sentido… es una muy buena obra que plantea, a través de historias comunes y de un anclaje con la realidad argentina, una reflexión de carácter universal sobre la vida y su sentido, sobre el amor, sobre lo femenino/masculino y sobre los vínculos en general.

Ficha artístico-técnica

Elenco: Lorena Vega, Maruja Bustamante, Andrea Nussembaum, Juana Rozas, Bruno Giganti y Agustín Rittano; Escenografía: Oria Puppo; Vestuario: Cecilia Bello Godoy y Johanna Bresque; Iluminación: Matías Sendón; Coreografía: Jazmín Titiunik; Musicalización: Mariano Tenconi Blanco; Música original compuesta por Ian Shifres e interpretada por Francisco Garat (guitarra), Arístides Prando (saxo) e Ian Shifres (teclados); Fotografía: Sebastián Freire; Arte en fotografía: Mume Boskovich; Diseño Gráfico: Gabriel Jofré; Prensa: Luciana Zylberberg; Coordinación de montaje: Mariana Mitre; Producción general: Carolina Castro; Asistencia de escenografía: Florencia Tutusaus; Asistencia de vestuario: Elisa D’Agustini; Asistencia de iluminación: Sebastián Francia; Asistencia de producción: Eugenia Tobal; Meritoria de dirección: Ana Schimelman; Asistencia de dirección: Maxi Muti; Dramaturgia y dirección: Mariano Tenconi Blanco; Duración: 180 minutos – con intervalo

Domingo 29 de octubre; viernes 3 y 10, sábado 4 y 11 y domingo 5 y 12 de noviembre, 20 h; El Cultural San Martín (Sarmiento 1562, CABA) – Entradas $130 a través de www.tuentrada.com

Viernes 17 y 24, sábado 18 y 25 de noviembre, 20 h; viernes 1, sábado 2 y 9 de diciembre, 20 h; Sala Discépolo (Calle 12 N°1473, La plata) – Entrada gratuita, hasta agotar capacidad de sala