Auguste Rodin: “Una imitación de la vida”, también en el Met

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Si Villar Rojas es la contemporaneidad y el futuro, Rodin desde hace mas de un siglo viene avalando el porvenir.

Leé aquí la nota sobre la muestra de Villar Rojas en la terraza del Metropolitan Museum de Nueva York, aquí. 

Ambos en el Museo Metropolitano de Arte de NY, hacen imperdible la visita. Según sus propias palabras, para Rodin arte es “imitación de la vida, más que de las formas”.

Con piezas en mármol, bronce y terracota así como dibujos, el museo celebra este aniversario de uno de sus artistas más preciados.

En 1912 se inaugura con Rodin la primera exhibición permanente dedicada a un artista en vida, Rodin estaba tan complacido con esa muestra para la cual el mismo habia donado parte de sus obras, que declaró a la prensa su gran satisfacción de “ser visitado por trabajadores, estudiantes y artistas”. Todo un discurso en una sola frase.

Dos galerías o espacios del museo exhiben una seleccion de sus obras que representan más de un siglo de adquisiciones.

Una de ellas nos abre al Rodin dibujante en quien hoy hacemos foco.

El dibujo ha sido para Augusto Rodin un aspecto esencial en su practica artística. Sin embargo desde sus comienzos como escultor decorativo en porcelana hasta lo más alto de su fama a principios del siglo XX, el dibujo no ha sido un soporte para su escultura sino un medio paralelo a la misma, que le ha permitido explorar en profundidad cuestiones como la expresividad del cuerpo y el desafío del movimiento.

Sus dibujos no fueron vistos hasta la Exposición Universal de 1900 en que se los exhibió por primera vez. Considerados avant garde para la época, fueron muy bien aceptados, especialmente en EEUU donde llegaron primero en la fotografía de Edward Steichen para luego ser exhibidos en una galeria de renombre. Es de destacar acá la importancia de los medios de reproduccion de las obras de arte no solo en la difusión de las piezas sino en la construcción de la imagen pública de un artista. No podemos dejar de pensar en Walter Benjamin. Fue así que el Met volvió a exhibirlos y adquirió varios más de ellos, 10 años más tarde.

 

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Desnudo sobre manos y rodillas: si bien Rodin no solía incluir fondos dibujados, la postura y el color azul sugieren la presencia del mar. El mismo artista parece haber jugado con el agua y la acuarela sobre el papel provocando este movimiento de las aguas con sus pinceladas.

Cuando a Rodin le complacia uno de sus dibujos, lo repetia en otra hoja y le agregaba color con acuarela a la piel y al cabello, reforzando ciertas áreas con grafito.

 

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El abrazo: en esta obra el artista mantiene la ternura del abrazo al tiempo q le otorga un sentido de vibrante energia con vigorosos trazos en grafito y gouache mezclada con acuarela en azul y amarillo.

 

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Desnudándose: en este dibujo Rodin muestra un nuevo aspecto de su acercamiento al cuerpo, su interés por los movimienros inconscientes que las modelos realizaban entre poses. El artista producía el dibujo con la mirada fija en la modelo sin mirar el papel. Las inevitables distorsiones exceden los límites del soporte. No obstante Rodin capta el dinamismo del cuerpo en movimiento. En este dibujo las suaves líneas del grafito dan cuenta de los pliegues de la camisa en ascenso, mientras la modelo se la saca por encima de su cabeza.

 

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Junto al mar: esta bañista reposada propia de sus mámoles ya tardíos, carece de la tensión que dominó sus primeros trabajos.

 

image6La tampestad: Rodin “extrae” sonido de la piedra dándole voz a la figura que de ella emerge. Esta obra nos presenta un interrogante: ¿puede un escultor liberar de un material inerte el sentido de la vida que hace al arte? Esta lucha propia del sentido del arte la da, sin duda, Rodin.
Con esta muestra el Met celebra y da a conocer una amistad de más de un siglo con el artista.

Ilustra la nota: La mano de Dios, (mármol).

En el Metropolitan Museum de Nueva York, hasta el 15 de enero de 2018.