Terminó el Encuentro Nacional de Poetas en el Fin del Mundo

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Ayer finalizó en Ushuaia el evento de poesía más al sur de la Argentina, en el que más allá de las lecturas, se crearon redes de escritores que compartieron sus textos y sus miradas acerca del quehacer poético. Desde varias localidades y provincias del país, llegaron al Fin del Mundo autores que leyeron en un contexto de gran silencio y respeto por la palabra del otro.

Durante la tarde, la reunión se realizó en el Instituto Provincial de Educación Superior Florentino Ameghino (IPES), y como en las dos jornadas anteriores, hubo rondas de poemas y la presentación de los libros Alba de la tierra en llamas y En el jardín, de Myriam Arcerito, y El ojo de mi aguja/La ciudad insalvable, poemario doble de Gabriela Rivero, una de las organizadoras del evento. Asimismo, hubo una charla muy interesante sobre poesía medieval italiana a cargo de Ángela Gentile.

También como en los días previos, hubo muy buena música: esta vez fue Víctor Hugo Valledor con su flauta traversa, el grupo coral de música antigua Anan –con la dirección de María L. Vezzosi–, y el joven y talentoso Franco Pane con su teclado, quien fue el encargado de ponerle canciones al intervalo entre las lecturas.

Cuando se cierra un ciclo, sea el que fuera, empieza la etapa de reflexión y balance. Seguramente, cada uno de los asistentes sacará su propia conclusión. Sin embargo, visto en su totalidad, el encuentro fue un éxito por varios motivos: se difundieron textos y autores más allá de sus lugares de origen, se dieron a conocer las últimas publicaciones de poesía, se intercambiaron libros, se conocieron en persona autores que ya se leían en las redes sociales y se verificó, nuevamente, que la poesía es un género que crece, que tiene muchos excelentes representantes, y que busca nuevos y variados lectores.

Por último, es muy bueno que Ushuaia haya sido el centro de esta movida en la que hubo una organización excelente y una colaboración de todos los poetas que viajaron cientos de kilómetros para celebrar la palabra en un mundo en el que es tan necesaria.