El mundo en mis zapatos, Brenda Fabregat y Eloísa Tarruella

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La pieza está basada en la vida de Brenda Fabregat y es dirigida por Eloísa Tarruella; ambas son sus coautoras y nos entregan un audaz retrato de una bailarina en la oscuridad de las relaciones amorosas.  

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En algunos momentos, al estar sentada en la butaca, sobre todo ante los episodios de encuentros con chicos del Tinder o del Happn pienso que estoy ante un capítulo de Sex and the city. Claro que Brenda no puede costear los lujosos tacos de Manolo Blahnik de Carrie en su guardarropa, aunque le pone su estilo con algo de glamour a su vestuario. Y también está el tema de ser madre, algo que está ausente en los primeros capítulos de la famosa serie. De todas maneras, el retrato de la obra resulta más crudo, más real. Quizás no haya nada que no se haya dicho aún sobre el universo femenino; no obstante la forma de contar de Fabregat, su entrega ante un texto visceral que resume la esencia vital de muchas mujeres, su voluntad de dejarlo todo arriba del escenario son elementos que hacen que esta propuesta se destaque en la cartelera porteña. Un trabajo honesto y sentido.

Brenda es actriz y bailarina. Trabaja en una cafetería para mantenerse. El baile la ha marcado y si bien no se dedica ahora a esta disciplina, sí ha dejado huellas en su existencia el rigor de las clases de baile, la imperiosidad de tener un cuerpo en extremo flaco, la competencia. La vida de ser actriz se resume en una rutina interminable de castings. El pasaje de la protagonista por diversas experiencias, incluyendo la publicidad es descripto con gracia y causa varias carcajadas en el público, al igual que la minuciosa descripción de la vida matrimonial del personaje y luego de su periplo por citas amorosas que no conducen a nada. Ahora ella está sola en navidad y debe enfrentar ese vacío valientemente, sin dejarse llevar por la melancolía. Un teléfono rojo adorna el ambiente, ¿llegará la llamada tan esperada?

Los zapatos de Brenda tienen la fuerza simbólica de ser el sostén, aquello en que confiamos para movernos en el mundo. El camino recorrido por este personaje es habitado desde distintos calzados, que van vistiendo los pies de la actriz según sea el momento del relato. Las prendas de vestir también van alternándose, matizando la actuación con distintos colores. Esta travesía demuestra ser sinuosa y dejarnos sin aliento. Brenda es la madre santa que recoge los juguetes de sus hijos y atiende a su pareja hasta que se harta. ¿Qué define el ser mujer?¿Limpiar, ordenar, cocinar y criar a los chicos? Esto ha quedado en la historia, sin embargo, la experiencia de esta mujer desesperada por encontrar su lugar demuestra que todavía pesan ciertos deberes sobre nuestros hombros. ¿Hasta dónde llega el compromiso de ser madre y dónde comienzan las  necesidades de una mujer que también sufre como cualquier mortal? Tanto ser madre como ser trabajadora comprenden varias tareas mecánicas; ¿podrá la protagonista vencer el tedio de la rutina?

La acción de retroceder es muy importante en esta narración, Brenda va hacia atrás  todo el tiempo y nos lleva a transitar las experiencias de su pasado hasta llegar al tiempo presente. El embarazo comparable a un big bang en el cuerpo es lo que desestabiliza a cualquier mamá para bien o para mal. La figura de Minnie de Disney es utilizada para cuestionar un sistema.

Brenda halla en Juan un compañero fiel con quien confesarse y hasta logra ensayar alguna escena teatral. Ya veremos a dónde nos lleva todo esto y si entre café y café puede surgir algún sentimiento o si es lisa y llanamente una pura amistad. Ellos trabajan en un lugar que sirve café de varios sabores, ¿acaso será la variedad de sabores equiparable a la variedad de sensaciones que suscita esta obra?

Fabregat y Tarruella hacen un gran trabajo al desmenuzar la vida de una actriz y mujer que se repone al fracaso con optimismo, tanto en su profesión como en su vida personal. Un texto impecable con una actuación que brilla, seduce  y saca a relucir las realidades más tristes con el humor más punzante. La dirección de Tarruella le imprime agilidad a la trama y consigue aprovechar los puntos fuertes de Brenda. Ponerse en los zapatos de otro siempre demanda un esfuerzo. En este caso, podremos ponernos en los zapatos del personaje con facilidad, como si calzáramos el mismo número, porque es un relato que propicia la empatía de toda persona del género femenino.

Con algo del biodrama de Vivi Tellas, algo de stand up y un humor que puede salvar la vida, El mundo en mis zapatos es un prueba más de que el arte ayuda a sobrellevar las situaciones más terribles y a transformarlas, en este caso, en un relato que opta por lo cómico como vía de salvación.

ULTIMAS FUNCIONES. Hasta el 28 de octubre inclusive.Sábados 22.30 h // En la sala Pan y Arte, Boedo 880 // Entradas $200 (Est. y Jubilados: $180) //

Ficha Técnica: Producción General: Eloísa Tarruella; Asistencia de Dirección: Micaela Albanese; Diseño de Luces y Spots promocionales: Patricia Batlle; Vestuario: Soledad Gaspari; Sonido: Lucho Corti; Escenografía: Mercedes Pérez; Fotografías: Trigo – Gerardi; Diseño Gráfico: Juan Francisco Reato; Operador de Luces: Víctor Chacón; Dirección: Eloísa Tarruella.