Hollywood o la vuelta de la risa

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Ficha técnica:

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Dramaturgia: Hernán Bustos y Miguel Forza de Paul
Actúan: Andrea Martínez, Adrián Túfolo, Alejandra Delorenzi, José Rodriguez.
Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Fabián Molina Candela
Diseño sonoro: Andrés Rubinsztejn
Fotografía: Leandro Valiente
Producción: Soledad Rivas (Arco 23)
Diagramación de video: Rafael Walger
Adaptación: Hernán Bustos
Dirección: Hernán Bustos y Gabriel Szulewicz
Teatro: Anfitrión, Venezuela 3340, Viernes a las 22:30 hs. Hasta el 8 de diciembre de 2017

A veces sucede que en el teatro off (o mejor dicho independiente o como quiera llamarse), la solemnidad todo lo cubre y la risa es vista como una marca de la trivialidad. No hay lugar para el humor en el medio de la seriedad (y esto no es un oxímoron), como si la tentación de risa no fuera tan humana como un equívoco o un deseo de algo que nos haga sentir mejor.

Arco 23, el grupo que dirige Hernán Bustos se le anima a la comedia y claramente la domina, al menos si juzgamos por las sonrisas y hasta las carcajadas que despierta en la audiencia. Hacer reír no es nada sencillo y si bien la risa explota espontáneamente, casi como una manifestación fisiológica, lo cierto es que se percibe el minucioso trabajo que Arco 23 realizó para lograr esos efectos. Los detalles no se acaban sólo en la dramaturgia o en el trabajo actoral, sino que recorren toda la puesta, desde la música, el vestuario o los objetos que componen la escenografía.

La parodia como filosofía y allí lucen con brillo propio las hipertextualidades y las paráfrasis. El uso de películas clásicas, donde desfilan Marlon Brando o James Dean, contrasta con la realidad marplatense de un verano cualquiera en un contexto típico de la clase media argentina. Al fin y al cabo, el paraíso queda muy lejos de la costa argentina. Pero las fantasías siempre están muy cerca y en la distancia que media con la realidad, se estaciona el humor. Sea como sea, terminamos riéndonos de nosotros mismos.

Los personajes van y vienen, quien parece ser una persona conservadora, termina siendo una descontrolada; el tímido se libera, mediante un ardid químico-etílico de sus ataduras y muestra su costado más grotesco. Quien extraña al viejo amor, vive, con culpa, pero vive, la esperanza de un nuevo romance. Quien expresa la juventud y la belleza, no puede escapar de la soledad de una búsqueda, en cierto sentido, estéril.

La familia siempre da motivos para renegar y sino que lo diga Alicia a la que le endosaron a su hermana, al parecer su propia sobrina, para deshacerse de la mala influencia de su propia madre. El encargado de un edificio siempre es la fuente más importante de toda la información relevante. La vida de los vecinos es el objeto de estudio de los otros vecinos, mediados por el conocimiento que posee el portero. El mismo queda sometido a los prejuicios pero también a las fantasías de toda índole.

La temporada de vacaciones no empezó aún, pero en ese departamento el verano ya estalló. La víspera de la navidad prepara el terreno, los surfers ya están sembrados en el mar, hasta el casino se hace presente y en el medio, los malentendidos disparan los chistes que explotan en las risas de la sala.

Algún falso filósofo (un aspirante o un farsante) podrá decir que si nos hace reír, entonces es una comedia pasatista. Pero el humor es cosa seria, como lo sabe cualquier que haya leído El Quijote de Cervantes o Gargantúa y Pantagruel de Rabelais o el Cándido de Voltaire, por mencionar algunos pocos clásicos. Si quieren reír, vayan a ver la obra y lleven amigos que, al fin y al cabo, la risa siempre es contagiosa.