Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017

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Kazuo Ishiguro, el autor de Los restos del día (1989), es el flamante ganador del Premio Nobel de Literatura. “Nunca me creí un candidato. Pensaba que era algo que les pasaba a los autores viejos, y esto me ha hecho comprender que ya lo soy. Ha sido una sorpresa genuina”, dijo el escritor al enterarse de la noticia.

Ishiguro es ampliamente conocido y cuenta ya con otros prestigiosos premios como el Booker. Además, dos de sus novelas fueran adaptadas exitosamente al cine: Lo que queda del día y Nunca me abandones, lo que le permitió llegar a un público masivo.

El jurado ha destacado “sus novelas de gran fuerza emocional que han descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo”. Ya desde la primera, Pálida luz en las colinas (1982), su prosa ha explorado los conflictos entre la experiencia y la memoria.

Nacido el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki (Japón), Kazuo Ishiguro se trasladó a los cinco años con su familia a Surrey, Inglaterra, donde a su padre le ofrecieron un trabajo como oceanógrafo. Su puerta de entrada a la lectura fueron las aventuras de Sherlock Holmes, que leía de niño en la biblioteca local. Estudió literatura inglesa y filosofía en la universidad de Kent. Después cursó el prestigioso posgrado de escritura creativa de la universidad de East Anglia, donde tuvo de profesores a Malcolm Bradbury y Angela Carter.

Es autor de siete novelas, todas en inglés. La última, El gigante enterrado, explora también –en esta ocasión desde el género fantástico– cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la ficción con la realidad. También ha firmado libros de relatos y guiones de cine y televisión.

Junto a Martin Amis, Ian McEwan, Hanif Kureishi, Salman Rushdie o Julian Barnes, Ishiguro pertenece a la generación de novelistas británicos que, en los años 80 del siglo pasado, renovaron la narrativa anglosajona. Su éxito comercial les proporcionó una popularidad que trascendió los estrechos límites del mundo literario, y que Ishiguro ha tratado siempre de rehuir. No por ello ha dejado de pronunciarse, a través de esporádicos artículos en prensa, sobre temas de actualidad: “No soy periodista, mi papel no es comentar la actualidad sino dar un paso atrás”, ha advertido. “Pero estamos en tiempos inciertos. Todos tenemos la responsabilidad de ser parte de lo que pasa en el mundo. Una de nuestras tareas es determinar donde empiezan y terminan nuestras responsabilidades públicas. Mucha gente ha perdido la confianza y sufre para encontrar su camino. Confío en que la literatura sirva para ello”.